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Si las selvas están con suerte, porque al país en general, en particular al político el tema poco le importa, en los próximos cuatro años ‘solo’ se deforestarán 800.000 hectáreas.
Es el tope que pone el Plan Nacional de Desarrollo, que suscitó fuertes debates contra el ministro del Medio Ambiente, Ricardo Lozano.
Para él, es la manera inicial de luchar contra la intensa deforestación que al menos en ocho focos consume las selvas, varios de ellos, y muy activos, en la Amazonia.
O sea: si se deforestan 200.000 hectáreas año es un éxito, si son más no. Talar un área como la del departamento de Caldas. ¿Contentos?
Para Lozano es una forma de comenzar a frenar el problema: hoy se talan más de 220.000. Se ‘ahorrarían’ 80.000 en el cuatrienio.
Un primer paso será crear el Consejo Nacional de Lucha contra la Deforestación, con organismos como la Fiscalía y la Procuraduría: 70 % de la tala se debe a bandas criminales, asegura.
Mientras para sectores de la Amazonia, en terrenos baldíos o adueñados por terratenientes en expansión ilegal, podría funcionar, según como se organice, en otros focos no es claro porque se ignora un elemento vital: el campesino.
Hasta ahora el tema se ha manejado policivamente y con serias lagunas. No se ha ido a donde el campesino que vende los árboles, a darle alternativas, a acompañarlo en resiembra si es del caso y en su mantenimiento.
Organizaciones sociales que trabajan en este tema se lamentan de que a los entes oficiales solo les importe mostrar cifras de árboles sembrados pero nunca aseguran recursos para mantenimiento, cuando muchos mueren.
En focos como los de Antioquia, donde tampoco el gobierno departamental hace mucho por reducirlos, si no se trabaja hombro a hombro con el campesino, se le hace ver la importancia del bosque, se capacita, se le entregan recursos y ofrecen modos productivos con acompañamiento continuo, no por unos meses, el problema seguirá. Tal vez se sume a las 200.000 hectáreas año que permitirá el PND, con algunos decomisos ocasionales para mostrar que ‘sí se actúa’. Y todos tranquilos.
Es un asunto más que todo de voluntad, nada más. Y la respuesta es deforestar ‘pero en sus justas proporciones’.
Extraño: en Colombia hay fuertes luchas políticas por el acceso a la tierra, pero no importa cómo están y si prestan un beneficio común.
Maullido: Área Metropolitana, otro ente poco verde.