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Por Sergio Molina - opinion@elcolombiano.com.co

No es charlando

hace 1 hora
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Por Sergio Molina - opinion@elcolombiano.com.co

No estamos jugando ¡Antioquia y Colombia solo se defienden en las urnas!
Un viejo sabio que conozco empezó una charla diciendo: “No nos metamos cuentos, estamos muy grandes para decirnos mentiras”. Y tiene toda la razón; no hay nada peor que engañarse uno mismo. Si miramos cómo está el país y Antioquia, hay que hablar claro: el gobierno no respondió como se esperaba. Ya estamos en época de elecciones y se llegó el momento de dejar de hablar tanto en esquinas y mentideros, para actuar. Eso de que “este país lo tenemos que arreglar” no puede quedarse solo en palabras. Hay generaciones, sobre todo los mayores, que saben bien lo importante que es votar. Muchos van a misa y de una vez se van para la mesa de votación. Lo hacen temprano, quién sabe si es por ese miedo que les generaron de que “algo puede pasar” o de que el ambiente se ponga feo y cierren las mesas. Otros, en cambio, se lo toman con mucha calma y llegan a cualquier hora; algunos hasta a última hora, estresados y con la cédula en la mano para cumplir con el deber. Otros van sin muchas ganas, solo para sacar el certificado electoral y obtener media jornada laboral de descanso. Al final, cada quien se toma la política a su manera, igual que como viven la vida.

No nos llamemos a engaños: votar es lo primero, y hacerlo con los ojos bien abiertos es lo mínimo. El que se la ha pasado estos cuatro años quejándose de cómo llevan las riendas de Colombia, no tiene pierde; ahí debe estar frente a la urna, es lo menos que se le pide. A la tía que se queda con el credo en la boca después del noticiero de mediodía, asustada por esos cuentos de retenes, drones con explosivos y las andanzas de las disidencias, el ELN y tanto grupo nuevo que ha salido; a ella, la espero allá. Los que se echan la bendición cada que sale una alocución presidencial por la noche, no tienen excusa para quedarse en la casa.

Si usted está aburrido con lo que está pasando y es de los que dice entre amigos: “yo no había visto tanta corrupción y tanto desorden como en este gobierno”, lo quiero ver votando. Y si usted es un señor o una señora de principios, de esos bien puestos, que siente pena ajena de ver a un presidente y a unos congresistas que parecen llegar al recinto como si estuvieran enguayabados o en un estado que ni se sabe, óigalo bien: usted no puede faltar. No se trata de hablar por hablar en la esquina, se trata de que esa indignación se convierta en un voto bien pensado, porque el país no se arregla solo.

No es por regionalismo, pero a quienes sacamos pecho por Antioquia les recuerdo: este gobierno nos dividió y nos negó recursos con burlas. Llegó la hora de defender a nuestra tierra con el voto, hay gente buena, ¡créame que sí!

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