Pico y Placa Medellín

viernes

2 y 8 

2 y 8

Pico y Placa Medellín

jueves

5 y 9 

5 y 9

Pico y Placa Medellín

miercoles

4 y 6 

4 y 6

Pico y Placa Medellín

martes

0 y 3  

0 y 3

Pico y Placa Medellín

domingo

no

no

Pico y Placa Medellín

sabado

no

no

Pico y Placa Medellín

lunes

1 y 7  

1 y 7

Siempre estamos cayendo

Ahora sé que todos estamos cayendo siempre, lo que no sabemos es desde dónde. Será por eso que nos cuesta tanto calcular el tamaño del golpe.

09 de junio de 2024
bookmark
  • Siempre estamos cayendo
  • Siempre estamos cayendo

Por Sara Jaramillo Klinkert - @sarimillo

Hace unos días caminé con mis perros hasta la cima de la montaña. Una vez arriba nos echamos a descansar. El silencio era casi místico, sólo interrumpido, de vez en cuando, por el viento que agitaba las hojas de los árboles. De pronto, al mirar al abismo, me asaltó un pensamiento extraño: siempre estamos cayendo, a no ser que se interponga en nuestro camino alguna resistencia o elemento. En mi caso lo que se interponía era la montaña, a un paso estaba el vacío. Si nos arrojáramos a un abismo sin fondo nos pasaríamos el resto de la vida en caída libre. A menudo sueño que caigo por un tubo infinito durante un tiempo infinito, pensaba que era consecuencia de haber jugado tanto Mario Bros, sin embargo, aquel día, en aquella montaña conecté todo de forma diferente.

De regreso a casa seguía dándole vueltas a la idea, preguntándome por qué nos cuesta tanto caer si eso es lo natural. Y no hablo sólo de caer físicamente. Creo en las palabras y en el poder de la metáfora. Caemos en desgracia, en la ruina, en el olvido, en la tentación, en la trampa. A menudo se caen los planes, los proyectos, los ánimos. Fracasamos una y otra vez. Quizá nadie se entera porque nos ponemos de pie y seguimos caminando hasta la próxima caída. Dice Nora Ephron: «Un par de mis fracasos terminaron siendo éxitos de culto, pero la mayoría de mis fracasos se quedaron en fracasos. Se quedan contigo de una forma que nunca lo hará un éxito. Te torturan. Lo principal que aprendes de un fracaso es que es perfectamente posible que tengas otro». Así, pues, seguimos cayendo porque sabemos que siempre habrá un suelo que nos detenga y, una vez allí, no hay más opción que levantarnos. Hasta el más hondo de los abismos tiene un fondo. Por fortuna, el tubo infinito sólo existe en mis sueños. La gente que te reconoce por tu éxito no tiene ni idea de las veces que fracasaste antes de obtenerlo y eso está bien, lo único importante es que tú lo recuerdes. Si analizas tus logros comprenderás que fueron tus fracasos los que te llevaron a ellos.

Thomas A. Edison fracasó mil veces antes de inventar el bombillo, sin embargo, él pensaba de otra forma: «No fracasé, solo descubrí novecientas noventa y nueve maneras de cómo no hacer un bombillo». Nadie te recordará por el número de veces que fracases, sino por el número de veces que tengas éxito. Esta es la cuestión: los fracasos se quedan contigo, pero la gente a tu alrededor no los ve, la gente lo que ve es el éxito y, la mayoría del tiempo, cree que te cayó del cielo o que tuviste un golpe de suerte. Una de mis frases de cabecera es que lo único que cae del cielo es la lluvia, sin embargo, después de mi observación en la montaña, entiendo que debo replantear mi posición. Ahora sé que todos estamos cayendo siempre, lo que no sabemos es desde dónde. Será por eso que nos cuesta tanto calcular el tamaño del golpe.

Sigue leyendo

Regístrate al newsletter

PROCESANDO TU SOLICITUD