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Columnistas | PUBLICADO EL 09 mayo 2020

¡Salario básico universal ya!

Por ALDO CIVICOaldo@aldocivico.com

“Esta crisis es un reset del sistema capitalista”, me dijo en estos días un exitoso empresario de Medellín. De hecho, el coronavirus ha evidenciado las limitaciones y la fragilidad de un sistema económico que desde los años 80 ha venido ampliando la brecha de la desigualdad. En estos días he analizado unos datos de los Estados Unidos, y el cuadro es aterrador. El desempleo puede llegar pronto al 25 %, un porcentaje que no se veía desde la Gran Depresión. Según el Centro de Investigación Pew, hasta el momento el 43 % de los adultos informan que ellos, o alguien en su hogar, han perdido el empleo o el salario.

La situación no es menos dramática en Colombia. En marzo, el desempleo aumentó a 12,6 %, 8 puntos porcentuales más que el mismo mes del año anterior, y el peor registro en la última década. Lo más preocupante es que alrededor de 1,6 millones de personas pasaron a ser población inactiva. Nos estamos deslizando hacia abismos aún más profundos de pobreza y desigualdad. Lo que estamos viendo hoy, solo es el comienzo. Frente a este escenario, insistir en que hay que reabrir la economía no es suficiente. Es como querer sanar un cáncer con aspirina. La gravedad del momento requiere también una actitud mucho más radical y atrevida. Nos ha llegado la hora de reformar el modelo económico y sus prácticas y de repensar las políticas económicas. De hecho, en una pandemia, la política económica equivocada puede ser fatal.

No es por casualidad, entonces, que desde varios círculos se esté promoviendo la necesidad del salario básico universal, en la que los gobiernos dan una suma mínima de dinero a todos los ciudadanos, en la función de la situación laboral o de los ingresos. No es una propuesta defendida sólo por pensadores de izquierda. Elon Musk y Mark Zuckerberg se han mostrado a favor. En el Reino Unido, 175 parlamentarios firmaron una carta en la que le piden al gobierno incluir esta medida como parte de la respuesta de emergencia a la pandemia. Muchos conservadores y libertarios de derecha, incluidos los sumos sacerdotes del mercado libre Milton Friedman y Friedrich Hayek, históricamente han respaldado la idea. Países como Finlandia y Kenya, o municipalidades en California que han experimentado con el salario básico universal, han registrado beneficios fundamentales.

El salario básico universal no es beneficencia sino una inversión en la sociedad en su conjunto. Hoy lo urgente no es tanto que los trabajadores regresen a su trabajo; hoy lo que necesitamos es inyectar dinero a la economía. Como nunca en la historia tenemos la oportunidad de experimentar con el modelo del salario básico universal. Hay suficiente conocimiento y datos para poder ensayar. Las ventajas serían enormes, y podrían prevenir el desorden social que acompaña a la caída en el abismo de la pobreza. Ademas, nos prepararíamos también para un futuro donde la tecnología sustituirá cada vez más al trabajo humano. Para dar el paso, se necesitan líderes que piensen en grande y voluntad política. Desafortunadamente es allí donde radica el problema.

Aldo Civico

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