<img height="1" width="1" style="display:none" src="https://www.facebook.com/tr?id=378526515676058&amp;ev=PageView&amp;noscript=1">
Síguenos en:
Columnistas | PUBLICADO EL 01 junio 2022

Rodolfo, presidente 2022; Fico, alcalde 2023

El lunes 30 de mayo Gustavo Petro amaneció siendo un antisistema pasado de moda. Al lado de Rodolfo, se ve como el establecimiento. El país mostró que quiere revolcarse, cambiar como sea.

Por David González Escobar - davidgonzalezescobar@gmail.com

Cuenta la leyenda que, en los años 60, la KGB trató de chantajear al dictador indonesio Sukarno utilizando un video en el que tenía sexo con varias mujeres en un hotel ruso. Les salió el tiro por la culata: cuando le mostraron el video, Sukarno pidió que le mandaran varias copias. Su pueblo se iba a deleitar viendo sus proezas sexuales. Hay personajes que se fortalecen con el escándalo.

El “ingeniero” Rodolfo, con todo su vulgo y su folclor, es uno de esos personajes. Ahora que sale como el candidato que vencer en segunda vuelta, seguramente le lloverán ataques, escándalos y “trapitos sucios”. Sin embargo, no hay video en que insulte, grite o casque a alguien que rompa la tendencia. Le pasará lo de Sukarno: los colombianos indignados y cansados de que los políticos les pasen por encima encontraron a alguien a quien celebrarle toda su indecencia. El ingeniero Rodolfo Hernández será el próximo presidente de Colombia.

Rodolfo jamás se desvió de su estrategia. Sin alianzas, sin pactos, sin llenar una sola plaza, conquistó con un mensaje sencillo: yo soy el único diferente aquí. No soy político, soy ingeniero. No hago alianzas con políticos porque no soy político. No robo porque no soy político. Sé hacer las cosas bien porque no soy político. Un candidato unicelular, encantador de indignados.

El lunes 30 de mayo Gustavo Petro amaneció siendo un antisistema pasado de moda. Al lado de Rodolfo, se ve como el establecimiento. El país mostró que quiere revolcarse, cambiar como sea. Para eso ya Petro y su Realpolitik suenan más a lo mismo de siempre, mientras que Rodolfo —a pesar de sus 77 años— entra fresco. A Petro se le nota el desespero: el candidato que propone imprimir billetes y hacer un tren volador para conectar los dos mares se está viendo forzado a empezar a hacer campaña contra el populismo. El candidato que aceptó en sus filas a Hollman Morris y Álex Flórez sale a tratar de venderse como el candidato contra el machismo, el del “cambio responsable”. Petro, de victoria en victoria, sacando el 40 % en su mayor logro hasta ahora, encontró este domingo su derrota. Sin embargo, los mayores derrotados son Fico y el gobierno de Iván Duque. Fico, incapaz de quitarse el peso de ser el “continuismo”, no logró crecer por fuera de Antioquia. Su votación a nivel nacional no superó los niveles de aprobación del gobierno de Duque, de quien tampoco tuvo intenciones de desligarse claramente. Petro y Rodolfo son, ante todo, la muestra de un rechazo contundente al presidente y el establecimiento político, a quien, parece, se le agotaron las cartas.

Y a pesar de todo, los resultados de Fico en Antioquia dejaron muy claro que sí sigue siendo profeta en su tierra: sus 600.000 votos en Medellín lo dejan en una posición en la que barrería si quisiera aspirar a la gobernación o volver nuevamente a la alcaldía. A pesar de los esfuerzos descarados de Daniel Quintero, Antioquia no cambió. Un nombre de peso como el de Fico sería perfecto para contrarrestar las intenciones de Quintero de perpetuar su poder en Medellín más allá de alcaldía. Fico es un nombre que, sin ser el predilecto de todos, tiene credibilidad entre los actores del modelo de ciudad que Daniel Quintero ha tratado de resquebrajar. El panorama quedó claro: Rodolfo tiene todo para ser presidente en 2022, y Fico tiene todo para ser alcalde o gobernador en 2023 

David González Escobar

Si quiere más información:

.