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Responsabilidad parlamentaria

El sistema de la salud, de suyo bastante delicado y complejo, fue aprobado por bloques de artículos, sin discusión detallada de cada uno, lo que hace que, además de inconstitucional, dicha aprobación obedezca a altos índices de emoción y muy poco conocimiento.

22 de diciembre de 2023
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  • Responsabilidad parlamentaria

Por Luis Fernando Álvarez Jaramillo - lfalvarezj@gmail.com

En palabras de Abraham Lincoln, la democracia es el gobierno del pueblo, por el pueblo y para el pueblo, por tanto, se espera que el principio universal de la representación y de las mayorías, se encuentre en el núcleo del análisis de cualquier modelo democrático, que inevitablemente se soporta en la fuerza de la voluntad mayoritaria para imponerse sobre las minorías, bajo el discutible principio de que las mayorías siempre tienen la razón.

El desarrollo del hombre, como ser individual y social, exige la conjunción de lo racional y otros sentimientos, como la emoción. El sano equilibrio entre esas diferentes manifestaciones del ser humano es lo que hace posible su evolución y realización integral.

Estas someras reflexiones, permiten que se cuestione el modelo democrático de hoy, por su innegable propensión hacia lo emocional, en lugar de conceder a lo racional, el lugar que se merece. La reflexión política parece ceder un gran espacio a la algarabía, el pacto utilitarista, el acuerdo interesado y el convenio corrupto. La decisión política se toma sin que el beneficio comunitario y el conocimiento individual, constituyan el fundamento del diálogo político.

Lo político como guía de lo público, ha perdido vigencia, para dar lugar a lo individual como expresión primaria de lo irracional. Por eso en el mundo de hoy no se dialoga, simplemente se confronta, no se buscan consensos, pues solo hay espacio para las divisiones y polarizaciones. El universo de las decisiones parece más bien una mesa de juego con ganadores y perdedores.

Es muy sencillo corroborar lo aquí expuesto. La historia política de Colombia, como en la mayor parte de los países, enseña de manera permanente, ejemplos sobre esta dolorosa realidad. En algún foro realizado unos meses después de la aprobación de la Constitución Política de 1991, una de las grandes y dolorosas conclusiones, fue haber descubierto que algunos constituyentes nunca supieron qué Constitución habían realmente discutido y aprobado.

El tema del conocimiento parlamentario es tan crítico, que en algún importante ejercicio político académico, podríamos retar a los representantes a la Cámara que acaban de votar de manera afirmativa el proyecto de reforma a la salud, para que le demuestren al país qué tanto conocen del verdadero significado, de las implicaciones, de la conveniencia o inconveniencia, de muchas de las disposiciones pomposamente aprobadas. La respuesta sería sorprendente. El sistema de la salud, de suyo bastante delicado y complejo, fue aprobado por bloques de artículos, sin discusión detallada de cada uno, lo que hace que, además de inconstitucional, dicha aprobación obedezca a altos índices de emoción y muy poco conocimiento.

Nadie puede poner en duda que en muchos temas existe un extenso glosario con una alta cantidad de términos y conceptos, absolutamente técnicos y científicos, cuyo conocimiento a fondo por parte del legislador debe ser exigencia para abordar su discusión.

Por el bien de la democracia y por razones de responsabilidad parlamentaria, esperamos que para éste y otros temas, en el Senado exista una mayor preparación y conocimiento.

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