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Diego Fernando Gómez

Ingeniero y economista con doctorado en Ingeniería, y doctorando en Historia Empresarial en la Universidad Autónoma de Barcelona. Director de ECSIM y profesor en varias universidades, ha liderado proyectos nacionales e internacionales —públicos y privados— sobre innovación, desarrollo económico y sostenibilidad. Para él, referente en pensamiento empresarial y prospectiva territorial, las ciudades nacen en lo local, pero su destino es el mundo. Solo al abrirse y conectarse logran desplegar su verdadero potencial y construir bienestar duradero.

Reconstruir y Transformar Quibdó

hace 3 horas
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  • Reconstruir y Transformar Quibdó

Por Diego Fernando Gómez - opinion@elcolombiano.com.co

El reto de Quibdó es evitar que el terremoto profundice las dinámicas degradativas en las que está atrapado. Será difícil y requerirá un apoyo transformador que vaya más allá del asistencialismo, que es necesario y urgente para la reconstrucción.

El ejemplo lo tenemos cerca. El terremoto del 25 de enero de 1999 dejó en Armenia y el Quindío una trayectoria bastante interesante desde el punto de vista económico: hubo una destrucción extraordinaria de capital físico, seguida de un gran impulso de reconstrucción, pero ese impulso no se tradujo en un mercado laboral sólido ni en un cambio estructural sostenido de la economía. De hecho, durante más de una década, el Quindío mantuvo tasas de desempleo excepcionalmente altas.

La experiencia de Armenia muestra que reconstruir una ciudad puede tomar pocos años, mientras que recuperar y transformar su economía y su mercado laboral puede requerir varias décadas. Los análisis comparativos a nivel internacional evidencian que el «boom de reconstrucción» tiende a enmascarar el daño en las estadísticas agregadas de empleo durante un período de tres a siete años. El riesgo de política pública consiste en confundir este empleo coyuntural con una recuperación sostenible y descubrir, cuando termina la reconstrucción, que persiste el desempleo estructural.

Quibdó trae una dinámica preocupante. Sus niveles de desempleo se mantienen por encima del 21 % y la informalidad es superior al 75 %. La población, según las estimaciones del DANE, permanece estática. En los registros de la Base de Datos Única de Afiliados (BDUA) al Sistema de Salud, la población ha decrecido un 1 % en los últimos cinco años. La población estimada por el DANE es inferior en 32.400 personas a la población efectivamente registrada en salud.

Un contrafactual es Rionegro, que expresa la divergencia desde adentro. A diferencia de Quibdó, su población creció en 32.800 personas entre 2021 y 2026. Los niveles de desempleo son inferiores al 5 % y la población real afiliada al sistema de salud más que duplica la estimación de población que presenta el DANE en su anexo de estadísticas de empleo.

Este paralelo entre las dos ciudades podría servir para mostrar la paradoja de la inutilidad del gobierno Petro o, mejor aún, la inutilidad del Estado asistencialista. Las sociedades cambian, se transforman y crecen a partir de las dinámicas que ellas mismas son capaces de desencadenar. Esas dinámicas están ausentes en Quibdó y hay que activarlas para que la reconstrucción no se convierta en una nueva decepción histórica para su población.

En retrospectiva, se puede observar lo que estas dinámicas de transformación pueden desencadenar. El valor de la tierra en el valle de Rionegro había colapsado en 2001. La convergencia de la crisis de la construcción y la contracción económica, junto con los secuestros y las pescas milagrosas, generó un colapso inmobiliario. El desempleo y el debilitamiento de las actividades económicas tradicionales pusieron al municipio en crisis. La región inició un proceso de transformación con Visión Antioquia Siglo XXI, y las realidades de Rionegro y del resto del departamento cambiaron sustancialmente. Para Quibdó y el Chocó, además de la reconstrucción, se necesita generar una agenda de desarrollo y construcción de futuro.

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Diego Fernando Gómez

Ingeniero y economista con doctorado en Ingeniería, y doctorando en Historia Empresarial en la Universidad Autónoma de Barcelona. Director de ECSIM y profesor en varias universidades, ha liderado proyectos nacionales e internacionales —públicos y privados— sobre innovación, desarrollo económico y sostenibilidad. Para él, referente en pensamiento empresarial y prospectiva territorial, las ciudades nacen en lo local, pero su destino es el mundo. Solo al abrirse y conectarse logran desplegar su verdadero potencial y construir bienestar duradero.

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