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Lo que llama la atención es el evidente afán de Petro por atribuir el accidente a fallas técnicas derivadas de la vetustez del avión.
Por Paola Holguín - @PaolaHolguin
El fatal accidente del avión C-130 Hércules, ocurrido en Puerto Leguízamo la mañana del lunes festivo, enluta el corazón de las familias de los 70 Militares y Policías fallecidos, así como el de millones de colombianos que nos sumamos a ese dolor, y a la angustia por los 57 héroes heridos.
Sobran las razones para preocuparse y exigir de las autoridades el mayor rigor y transparencia en la investigación del siniestro.
En primer lugar, no se trata de cualquier aeronave, sino una de las más confiables, seguras y con mayor trayectoria; empleada por más de 70 países, desde su entrada en servicio en 1954, la empresa Lockheed, ahora Lockheed Martin, ha producido y entregado más de 2.700 unidades en sus 40 versiones, lo que la convierte, además, en una de las más versátiles y utilitarias.
En segundo lugar, de acuerdo con la información dada por el Ministro de Defensa Nacional, la aeronave presentaba las condiciones necesarias de aeronavegabilidad para cumplir con el plan de vuelo trazado, y no obstante los 43 años de servicio acumulados, no se trata de “chatarra” como afirma Petro, porque pueden durar más de 50 años en servicio activo con el mantenimiento adecuado.
Este avión, adquirido en 2018 por concepto de Excedentes de Defensa -transferencia por parte de los Estados Unidos- había sido dado de alta en 2020 y entrado en operaciones en 2023, tras un mantenimiento mayor, inspección estructural y adecuaciones especiales, recibido a satisfacción por el mismo Gobierno Petro. Era una aeronave en plenas condiciones de operatividad y comandada por una tripulación suficientemente calificada, como lo certificó su propio Ministro.
Lo que llama la atención es el evidente afán de Petro por atribuir el accidente a fallas técnicas derivadas de la vetustez del avión, a la incapacidad de la “burocracia” militar que le impidió adquirir armamento y equipos nuevos, o a la negativa del Congreso de aprobarle más impuestos.
Dicho sea de paso, en lo que tiene que ver con su empleo en la región, solo Brasil ha logrado dar de baja su flota de Hércules C-130 con la entrada en servicio del Embraer C-390 Millennium, tras un proceso de desarrollo de más de 10 años y una inversión inicial de USD$1.5000 millones.
Resulta irónico que sea Petro quien presuroso y sin consideración alguna por el dolor de las familias, salga a responsabilizar de la tragedia a la misma Institución a la que le ha recortado presupuesto, ha afectado su operatividad, y ha sumido en una crisis de mando sin precedentes.
Nada raro sería que la verdadera intención sea distraer las investigaciones y confundir anticipadamente a la opinión pública, con el fin de ocultar lo que podría ser, dados los antecedentes, un ataque a la aeronave por parte de estructuras armadas que delinquen a lo largo de la frontera.
Resulta razonable considerar que, como lo hizo el ELN a principios del mes, al atacar con drones un helicóptero Black Hawk en Montecristo, Bolívar; alguna de las organizaciones criminales que están siendo presionadas por las operaciones conjuntas entre Estados Unidos y Ecuador en territorio del vecino país, tratara de impedir el despliegue de unidades militares del lado colombiano; pues, mientras inician las investigaciones, circulan en redes sociales videos y versiones acerca de un sobrevuelo de dron cuando despegaba la aeronave.
Este doloroso momento exige solidaridad, responsabilidad y verdad.