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Columnistas | PUBLICADO EL 21 octubre 2022

No existe “dólar caro”

Por más optimismo y apoyo que se le tenga al gobierno actual, se está haciendo innegable que nos estamos desviando de la tendencia. El riesgo país se desacopló de la región.

Por David González escobar - davidgonzalezescobar@gmail.com

Por allá a principios de año, un amigo me contó que un conocido le contó de un grupo de empresarios locales que habían contratado al mismo “caletero”. Sí, un “caletero”, un experto en “hacer caletas”. Dichos empresarios, propietarios de empresas medianas que habían hecho su fortuna de forma totalmente lícita, andaban sumamente preocupados: iba a ganar Petro, nos íbamos a volver como Venezuela. Ninguno de ellos hablaba inglés, lo más al norte que conocían era Caucasia. Brickell o Key Biscayne eran un mundo lejano, imposible. No iban a abandonar ni sus negocios, ni la arepa por la mañana, ni a su familia. Estaban atados, no podían irse.

¿La solución? Lo primero, llamar al “caletero”, el único capaz de construir en sus casas una caleta con las dimensiones y condiciones de humedad adecuadas para conservar allí, por largos periodos de tiempo, algo de dinero. Lo segundo, liquidar cada uno entre el 10 y 20% de su patrimonio: bien sea un apartamento, un carro, o unas acciones. Lo que fuera, venderlo, y aprovechar para comprar dólares. Dólares que irían directo a la caleta. Dólares que, dentro de unos años, cuando un pollo asado valiera un billón de pesos fuertes, al menos les permitiría hacer el mercado.

Este grupo de empresarios entendía de forma empírica lo que profesa un antiguo proverbio venezolano: “no existe tal cosa como un dólar caro”.

Al momento de escribir esta columna, la tasa de cambio estaba a $4.920 pesos por dólar. Con todos los anuncios que ha hecho el gobierno de Gustavo Petro en los últimos días, me parece que el dólar está barato.

En pocos días se ha hablada de cesar completamente los nuevos contratos de exploración y explotación de petróleo y gas; el presidente ventiló la idea de poner un impuesto a la salida de “capitales golondrina”; la ministra de Trabajo propuso congelar los precios de la canasta básica; se radicó una reforma tributaria que ahoga el sector minero-energético; se planteó la emisión de Tes para comprar 3 millones de hectáreas de tierras y Petro planteó romper la “regla fiscal”, entre muchas otras propuestas tétricas que seguro se me escapan. Todo esto acompañado de un estilo de gobierno donde priman la retórica y los símbolos sobre el rigor técnico, donde la narrativa lo es todo y lo ideológico, sin importar las consecuencias, no se negocia.

No importa cuántas veces salga el ministro Ocampo a apagar los incendios, las palabras de Petro y su gabinete tienen efectos reales en los mercados, y nos estamos acercando a un punto en el que podrían hacerse irreversibles.

Claro, todos los países están siendo afectados por choques externos que le pegan a la tasa de cambio: la subida de las tasas de interés por parte de la Reserva Federal, la amenaza de una recesión global, los desbalances debido a la guerra de Ucrania y los cierres en China, entre otros. Sin embargo, por más optimismo y apoyo que se le tenga al gobierno actual, se está haciendo innegable que nos estamos desviando de la tendencia. El riesgo país se desacopló de la región: la tasa de nuestros bonos en dólares supera con creces la de México, Chile o Brasil. Desde el 1 de julio, mientras la depreciación promedio de la región ha sido del 5.4 %, la de Colombia va en 12.8 %. Solo nos supera Argentina, y compararse en macroeconomía con Argentina equivale a hacerlo en fuerza naval con Bolivia.

La estabilidad macroeconómica es una de esas cosas que no se valora hasta que se pierde. Petro y su gabinete la están tirando lentamente por la borda, y no parecen mostrar ningún remordimiento en el proceso. Convertir a $5.000 es más fácil que a $4.000, sí, pero más fácil todavía sería a $10.000. Se lo dice un venezolano: no existe tal cosa como un dólar caro.

El que conozca algún buen “caletero”, arriba está mi correo, por favor me lo recomienda

David González Escobar

Si quiere más información:

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