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Columnistas | PUBLICADO EL 14 febrero 2015

MORAL Y PAYASADAS

Porraúl e. tamayo gaviriartamayo@une.net.co

Muchos de nosotros recordamos los bailes y los coros que protagonizaron los seguidores del movimiento Verde y su candidato Antanas Mockus en la campaña para la presidencia cuando compitió con Juan Manuel Santos. Antanas Mockus, coreado por sus seguidores gritaban a todo pecho: “Yo vine porque quise, a mí no me pagaron”.

Con el descubrimiento del millonario contrato firmado por el gobierno de Santos a través de la Oficina del Alto Comisionado para la Paz y la Corporación Visionarios, de la cual es presidente de su junta Antanas Mockus, la credibilidad del excandidato no es la misma.

Ahora el respetable profesor, exalcalde de Bogotá y excandidato a la Presidencia de la República, tendrá que cantar con los “verdes”: “Contrato yo sí tengo, a mí ya me pagaron”.

El contrato por más de 480 millones de pesos incluye la organización de manifestaciones a favor del proceso de paz que se discute en La Habana desde hace dos años largos. Ese sabor de encuestas y auto-manifestaciones pagadas con dineros del Estado, es decir de nosotros los colombianos, tiene un sabor amargo como la mermelada de conchas de toronja o de naranja.

Conmigo no cuenten para la marcha del ocho de marzo, les dijo ya el presidente del Directorio Nacional Conservador, David Barguil. Y conmigo tampoco cuenten. Otra payasada de Antanas Mockus. La paz la queremos todos, pero no queremos impunidad, ni mentiras, ni manifestaciones públicas pagadas con dineros de impuestos. Esa es otra forma de derramar mermelada en vísperas de elecciones. Mejor dicho, es una inmoralidad.

Aunque para el expresidente César Gaviria “para conseguir la paz hay que hacer a un lado la moral”, miren lo que dice Rivarol: “La moral es hija de la justicia y de la conciencia; es una religión universal”.

Y en otra parte: “La moral levanta un tribunal más alto y más terrible que el de las leyes; ella no se contenta con que evitemos el mal, sino que quiere que hagamos el bien”.

Pero qué moral puede defender el expresidente César Gaviria, quien ocultó los casetes que Andrés Pastrana le entregó con las denuncias sobre la financiación de la campaña de Samper por el cartel de la mafia del Valle y que dieron origen al proceso ochomil, y después le construyó La Catedral a Pablo Escobar, donde quiso y como dijo.

Ni las encuestas ni la marcha por la paz que organicen los amigos del profesor Mockus, tienen credibilidad por estar financiadas por el interesado gobierno.

ÑAPA. Muy peligroso el acuerdo n.° 300 que el alcalde de Medellín acaba de presentar al Concejo en el que se piden autorizaciones para “crear establecimientos públicos y empresas comerciales e industriales del Estado y “modificar las existentes”.

Creen los concejales que se trata de intentar vender las Empresas Públicas, pues como Aníbal ya trató de vender la Fábrica de Licores de Antioquia, cuando fue gobernador y después vendió a UNE Comunicaciones de EPM, ahora va por la “Joya Mayor”, la empresa multilatina EPM. ¿Para dónde irá ese tigre? Estamos “con los pelos de punta”, como dice William Calderón en su barca de ayer.

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