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Columnistas | PUBLICADO EL 16 octubre 2020

¿Miedo de qué?

Por Ramiro Velásquez Gómezramirovego@gmail.com

Bien dijo Álvaro Uribe Vélez, expresidente, exsenador, exdetenido: ojo con 2022. Sí, porque no se puede repetir el error de tener más tiempo en el poder a los mismos con sus estragos y la forma como han mancillado las instituciones.

Dijeron que seríamos otra Venezuela, cuando este gobierno fue el que más avanzó en ese proceso al apoderarse de los órganos de control, someter al Congreso y la prensa e ir ahora por el poder judicial tras desprestigiarlo. Como el vecino país. Quién sabe qué inventarán ahora.

Los problemas de Colombia, señores, no los creó el socialismo al que le temen tanto, pues nunca ha gobernado (y no es la única alternativa para lograr un gobierno para todos y no para privilegiados).

La corrupción vergonzosa hasta designar y elegir señalados corruptos a cargos importantes, el extraño silenciamiento de investigaciones en la Fiscalía, el apoyo del narcotráfico en recientes elecciones, el abandono del campo y la periferia, la negativa a la reforma rural, el robo de tierras, la usurpación de baldíos, la estigmatización de pobres y movimientos y protestas sociales tildándolas de vandálicas e infiltradas, todo, todo esto fue obra de los partidos tradicionales y del uribismo este siglo con ayuda de aquellos.

Tampoco el socialismo asesinó a 204 líderes y 74 indígenas este año ni a 228 excombatientes desde 2016 y no fue el que ha perpetrado 67 masacres en 2020. No mató a los 13 jóvenes en Bogotá y no impulsó ni fue autor de las más de 2200 ejecuciones extrajudiciales o falsos positivos de este siglo. Y no faltó a la palabra incumpliendo Acuerdos de Paz que son mandato constitucional.

El socialismo no generó los 661 000 pobres más que se registraron el año pasado ni los 17 400 000 pobres totales. Menos fue el que gravó con el regresivo IVA a esos pobres mientras concedía exenciones por 9 billones a los más ricos. No, no fue él.

No fue el que creó las abusivas Órdenes de Prestación de Servicios, redujo el pago por dominicales, festivos y horas nocturnas. Ni el que creó un sistema de salud en perpetuo déficit. Y pare de contar.

¿A qué le tienen miedo entonces? ¿A que las cosas cambien? ¿A las oportunidades para los que menos tienen, a que tengan derecho a tierra, a que haya salud y educación y empleos decentes para todos? ¿A que las zonas marginadas tengan bienestar? ¿A que nadie deba contentarse con migajas?

Sí, ojo con 2022.

Maullido: quieren todo abierto pero no usan mascarilla ni guardan distancia física.

Ramiro Velásquez Gómez

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