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Columnistas | PUBLICADO EL 29 diciembre 2022

Mi deseo de paz para todos

Por Juan Gómez Martínez - redacción@elcolombiano.com.co

A pesar de todo, de un presidente liberando delincuentes para conseguir la Paz Total; de un alcalde incapaz, narcisista; a pesar de que no se cumple la petición del pueblo con firmas para la revocatoria, mi deseo es que la paz nos llegue a todos los colombianos en el 2023. Es un incumplimiento general, del Ejecutivo, del Legislativo y del Judicial. Los tres poderes incumpliendo el mandato de un pueblo, así hemos padecido los colombianos estos últimos años. Espero que el 2023 sea distinto, de corrección total, de enderezar el rumbo y de cumplir con la constitución y las leyes en beneficio de los colombianos.

Mi deseo es que aprovechemos lo que Dios nos ha dado, que la riqueza de la naturaleza colombiana sea aprovechada para el bien del pueblo, que los colombianos por fin nos demos cuenta de esa riqueza y seamos capaces de descubrirla y no desperdiciarla, como hemos hecho hasta ahora. Tenemos dos mares, la mejor esquina de América, agua dulce en abundancia, montañas para aprovechar esa agua para generación eléctrica, tierras para la agricultura y, con ella, alimentar al mundo, minerales en el subsuelo para explotarlos y aprovecharlos con la tecnología moderna.

Para lo anterior, debemos hacer a un lado los redicalismos, no oponernos al desarrollo con argumentos traídos de los cabellos para evitar la explotación de esas riquezas y seguir en la pobreza que nos quieren imponer los extremistas. El desarrollo de los pueblos se ha conseguido con la minería, las tecnologías dependen de la minería, el desarrollo físico se ha logrado con la minería.

Todo a nuestro alrededor es producto de la minería. De no haber aprovechado la minería, no hubiéramos pasado por la Edad de Piedra, ni por la Edad del Hierro, ni por el período industrial. Estaríamos en la civilización de los tiempos de Adán y Eva.

Sentémonos en la sala de la casa y miremos a nuestro alrededor: muros de ladrillo y cemento, minerales. El piso de baldosas, minería. Los bombillos de filamentos y vidrio, minería. La pintura de los muros, minería. Los muebles de madera tratada con sierras de hierro y herramientas metálicas producto de la minería. Si salimos a la calle, el asfalto es producto de la minería. Los vehículos y todos sus componentes, producto de la minería. Los cables para llevarnos la electricidad, producto de la minería. Llegamos a la oficina y resulta que los archivadores metálicos son producto de la minería. Los papeles, producidos por la madera procesada en grandes molinos de metal, producto de la minería. Los computadores, producidos con elementos de la minería. En conclusión y para no volverme muy cansón, la minería es y ha sido esencial para nuestras vidas.

Por todo lo anterior y por mucho más, no entiendo a esas personas que hacen protagonismo en contra de la explotación de la gran riqueza que tenemos en Colombia, como es nuestra riqueza en minerales. La explotación de esa riqueza con la tecnología actual no causa ningún efecto dañino como los extremistas pretenden inculcar en la gente que les cree.

Un feliz y pacífico año para todos

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