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Columnistas | PUBLICADO EL 08 febrero 2021

Merkel: buen registro para la historia

Por Eduardo Durán Gómezredacción@elcolombiano.com.co

La canciller alemana Angela Merkel va a cumplir 16 años al frente del gobierno, con una popularidad del 75 %. Podría hacerse reelegir para un quinto periodo si lo quisiera, pero ella ha querido hacerse al costado después de cumplir sus objetivos de gobierno. Ya dio el primer paso, al dejar la dirección de su partido Unión Demócrata Cristiana, acto en el cual fue ovacionada, y vitoreada después, por los ciudadanos que salieron a las calles y balcones de Berlín para aplaudirla.

Se ganó el respeto de los alemanes, cuando supo conducirlos con acierto hacia objetivos de crecimiento y de avance social, y ahora Alemania se consolida como la potencia de Europa y además como el referente positivo para toda la región. Merkel es seleccionada por la revista Forbes como la mujer más poderosa del mundo.

Ella fue criada en la Alemania oriental, bajo el régimen comunista, en donde tuvo que abrirse paso en medio de enormes dificultades familiares, y bajo una represión que anulaba cualquier forma de expresión. “Tenía miedo de sentir más miedo” decían sus biógrafos. Estudió y se doctoró Física, hasta que la reunificación alemana, después de la caída del muro de Berlín le abrió las puertas para participar de una opción política, en donde se dedicó a trabajar por los derechos de la mujer dentro del nuevo contexto democrático.

En ellas la conoció el entonces canciller Helmut Kohl, quien quedó impresionado por su criterio y por su formación, hasta que resolvió hacerla ministra para la Mujer, primero, y después de Medio Ambiente, para luego convertirse en su sucesora como jefe de su partido y cabeza del gobierno.

El éxito de su gestión se debe no solo a su talento profesional, sino a la forma como ha logrado la reunificación de su país. Hija del marginamiento, de la pobreza y de la opresión, pensó que la forma para avanzar era la de la inclusión de todos los estamentos sociales de su país, y en que en todos los partidos existían propuestas buenas y poco a poco se apropió de ellas para convertirlas en decisiones que permitieran ejercer las mayorías. Aceptó que las buenas ideas estaban a veces en la oposición y de allí las aprehendía para materializarlas, sin necesidad de ocultar su origen; eso sí, mediante procesos ordenados y bien estructurados: “la ausencia de método engendra el caos y lleva a la decepción. Así la nada gobierna. Todo se hace a la ligera y como salga”, solía expresar, y añadía: “no aceptamos mentiras como verdades, ni tratamos la verdad como mentira”.

Al final, al defender su legado, les ha dicho a sus conciudadanos: “viví mucho tiempo detrás de un muro, como para desearlo de vuelta”

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