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Columnistas | PUBLICADO EL 11 febrero 2015

MEDELLÍN SIN ANTIOQUIA NO ES VIABLE

PorLuis Guillermo Suárezlgsuarez@une.net.co

En los años 50 gran parte dela industria se encontraba en los predios de Medellín, posteriormente y en la media que la ciudad fue creciendo, las industrias le fueron cediendo espacio al nuevo concepto de ciudad de negocios, comercio y de servicios; sutilmente se fue promoviendo su desplazamiento hacia otras poblaciones del valle del Aburrá y hacia el oriente. Como ejemplo, fueron trasladadas total o parcialmente las instalaciones de Coltejer , Tejicondor, Fatelares, Crystal, Postobón y Almacenes Éxito entre varias; otras tantas desaparecieron por la falta de políticas de acompañamiento de los entes municipales con la consiguiente pérdida de empleos, abriéndole paso al nuevo concepto de ciudad moderna.

Los pobladores de Medellín en su gran mayoría son migrantes de todos los rincones de Antioquia, en especial, cuando la ciudad inició su proceso de industrialización; posteriormente ese fenómeno se incrementó por la falta de presencia del estado en servicios de educación, salud y la falta de actividades que aseguraran su desarrollo, con la violencia presente en casi todos los campos y poblaciones del departamento. Estas situaciones se presentaron por una falta de planeación y permitieron los asentamientos subnormales en varios sitios de la ciudad, incluyendo la ocupación de zonas de alto riesgo con precarias viviendas y servicios deficientes; a pesar de que en la ciudad se cuenta con total cobertura en servicios, en esos barrios hubo también improvisación en el desarrollo de la infraestructura vial, de salud, de educación y policial, por la necesidad y la presión de los residentes, de integrar cuanto antes esas zonas deprimidas a la vida de la ciudad.

Sin embargo, a pesar de que las administraciones municipales han tratado de incorporar toda esa población a la cultura urbana, ha existido un choque entre la tradición, la falta de educación y esos procesos de adaptación a la convivencia ciudadana, trayendo como consecuencia una desadaptación de los nuevos habitantes. Este problema ha promovido la violencia que se ha generalizado en varios barrios, cuyos núcleos ya están identificados por las autoridades; allí pululan los negocios de narcotráfico, la trata de personas, la extorción y el crimen organizado, que han encontrado terreno abonado entre los pobladores, generando conflictos por la pretensión de varios combos de tomar posesión de sus territorios.

Para evitar un mayor desplazamiento de pobladores del resto del departamento hacia la ciudad, atraídos por el espejismo de la urbe, todos los programas de la administración de Medellín deben estar más ligados a los de las regiones para fortalecerlas; Empresas Públicas de Medellín-EPM- es del municipio pero actúa en el departamento y recibe recursos de todas las regiones, por concepto de servicios de energía, de agua potable y saneamiento ambiental, sin contar que todas las centrales generadoras de energía y de abasto de acueducto para la ciudad, provienen de otros municipios.

Por estas razones, los programas de la gobernación de Antioquia y de la alcaldía, deben estar más articulados, porque el futuro de Medellín no será viable, si no se adoptan políticas que permitan mayor compromiso y equidad, se monitoree el crecimiento a la gran urbe, con el fin de detener y restituir el éxodo que se ha presentado y promover el desarrollo armónico del resto de las regiones del departamento.

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