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Maniobras mezquinas

Ese ejercicio de crueldad para que los pequeños, cuyo promedio de edad ronda los nueve años, no se sientan “excesivamente cómodos” es tan innecesario como obsceno a la vez.

16 de julio de 2023
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  • Maniobras mezquinas

Por Lina María Múnera Gutiérrez - muneralina66@gmail.com

Que no se arrepiente, por el contrario, que se ratifica en su decisión. Esto es lo que ha dicho el gobierno conservador inglés respecto a la decisión de retirar un mural con personajes de tiras cómicas que estaban pintados en el centro de acogida para menores no acompañados de Dover y sustituirlo por un lúgubre color grisáceo. Y la razón es una de las más mezquinas que se hayan escuchado en estos tiempos difíciles en los que cientos de miles de personas buscan refugio de la violencia: enviaba un mensaje demasiado acogedor y hospitalario a esos niños que llegan en pateras, solos y sin sus padres o cualquier otro familiar.

Ese ejercicio de crueldad para que los pequeños, cuyo promedio de edad ronda los nueve años, no se sientan “excesivamente cómodos” es tan innecesario como obsceno a la vez. Los personajes de Walt Disney o Hanna Barbera pintados en esas paredes eran el único destello de amabilidad en un entorno totalmente hostil. Rejas, alambres de púas, vallas y cámaras de seguridad. Habitaciones sucias y sin ventanas, baños asquerosos. Y en ese recinto, en el que deben permanecer durante varias semanas, no hay un solo libro infantil y los juguetes son escasos. Ese es el ambiente cálido y agradable que las autoridades inglesas decidieron terminar de volver aún más agresivo.

Imaginemos por un momento lo que puede sentir un niño solo, en medio de la noche, embutido en una barca inflable que trata de cruzar el Canal de la Mancha arriesgando su vida. Si lo consigue, si la embarcación no zozobra, muy seguramente será interceptado por las autoridades portuarias y conducido a ese centro de asilo tan amable, según los parámetros de algunos ingleses. Por supuesto que ni soñar con la tan ansiada residencia que nunca le será concedida.

El gobierno inglés ha confundido el papel punible que desempeñan las bandas criminales que trafican con inmigrantes con el desespero de quienes huyen de sus propios infiernos. Las autoridades han dicho que “quieren crear un clima lo más hostil posible para los extranjeros ilegales”. Felicitaciones, lo están consiguiendo. Y de paso están dejando recuerdos imborrables en la mente de niños que huyendo de la violencia encuentran un ambiente que los repele y que claramente les dice que no son ni bienvenidos ni deseados.

Y mientras muestran su mano dura con los solicitantes de asilo, abren sus puertas de par en par a otro tipo de extranjeros. Rompiendo un récord histórico, ese mismo gobierno insensible abrió sus puertas para que 660.000 personas de distintas nacionalidades paguen sus matrículas en universidades de élite como Oxford y Cambridge, vayan a trabajar a empresas de alta tecnología o se dediquen a hacer esos trabajos básicos que la gente local ya no quiere realizar. Sin ese dinero y sin esa mano de obra, el país no podría afrontar las consecuencias de esa decisión llamada Brexit de la que tantos se arrepienten hoy en día.

En el entorno tóxico y cerrado de aquellos conservadores tories que están en el poder, los niños de las pateras estorban porque no tienen nada que aportar, y es mejor que se devuelvan a sus lugares de origen con un mal recuerdo. Señores, no había necesidad de ejercer tanta crueldad.

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