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Columnistas | PUBLICADO EL 18 mayo 2015

LOS AHORROS

Y LOS COSTOS

PorGABRIEL HARRY H.gharry@agrochiguiros.com

El Gobierno Nacional busca por todos los medios, según informes del Ministerio de Agricultura, abaratar el costo de los insumos a los agricultores colombianos, importando fertilizantes de Rusia al Puerto de Santa Marta por medio de Vecol, pero con riegos, considerando que será a granel, queda la duda en el ahorro.

El plaguicida más efectivo y de menor costo para el control de malezas es el glifosato, usado en Colombia por más de cincuenta años sin que se pruebe hasta el momento que ocasione cáncer, pero no es solamente que se use en Colombia; el glifosato con el mismo nombre y en algunos casos con otro, pues este es el genérico, se usa en la agricultura mundial. De ser un peligro para la salud, ya hubiera sido cancelado su uso en Estados Unidos, Canadá y Europa.

Si el gobierno colombiano está tan preocupado por la salud del pueblo, debería prohibir el cultivo de tabaco, la importación de cigarrillos y la fabricación de ellos, debido a que está probado el mal tan grande que le hace al fumador, daño demostrado por el cáncer de pulmón, no solo al fumador empedernido sino al pasivo que sufre las consecuencias. No se puede ocultar, las estadísticas de mortalidad están demostradas.

El glifosato es un químico utilizado de tiempo atrás para el control de maleza en los cultivos lícitos de diferentes maneras y en los cultivos ilícitos, por medio de fumigación aérea con todas las precauciones. Es utilizado para erradicar el cultivo de coca en sitios inhóspitos, donde han talado los bosques, para implantar el cultivo de coca, amapola y marihuana, acabando con las reservas naturales.

Hemos escuchado por la radio a algunos de los beneficiados, al estar gozando de las comodidades de La Habana, el beneplácito por la determinación del Gobierno de cancelar el uso de glifosato en los cultivos de coca por fumigación aérea y pasar al control manual, arrancando las matas por medio de campesinos, que quedarán como carne de cañón por las minas quiebrapatas (antipersonas) y de los bandidos que cuidan los cultivos.

No se entiende, en sana lógica, que por un lado busquen abaratar el costo de algo tan importante para el agricultor colombiano, el fertilizante y a reglón seguido, prohiben el uso del glifosato para controlar malezas; habrá que reemplazarlo por otros productos cuyo costo será superior, con los mismos riesgos que puede tener para el ser humano el uso de productos químicos, si no hay precauciones.

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