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Por Lina Valderrama - Comunicaciones.wic@womeninconnection.co

Mujeres, ¡hablemos de plata sin tapujos!

10 de enero de 2026
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  • Mujeres, ¡hablemos de plata sin tapujos!
  • Mujeres, ¡hablemos de plata sin tapujos!

Por Lina Valderrama - Comunicaciones.wic@womeninconnection.co

Esta es la historia de Doña Rosa, una abuela que vivió en su casita de Buenaventura. Pasaba los días lavando ropa ajena, criando a ocho hijos y administrando la finca familiar mientras su esposo trabajaba en la ciudad. Ella sudaba más, pero él se llevó toda la pensión. Al final, doña Rosa vivió sus últimos años contando monedas, sin un peso para la vejez. Su historia no es cuento viejo: es el eco de millones de mujeres latinoamericanas.

Las reglas del juego han cambiado, pero nuestra conversación sobre el dinero no. Hoy nos casamos siendo más adultas, con algo de patrimonio en la mano. En México, la edad promedio para casarse en 2023 alcanzó los 31.7 años para las mujeres, y la tendencia sube en toda la región. Muchas construimos casas, negocios o ahorros antes del “sí”. Compramos nuestros departamentos, montamos empresas, invertimos. Pero aquí está el problema: construir patrimonio no garantiza protección si no hablamos abiertamente de capitulaciones, inversiones separadas y pensiones propias. La pregunta no es si te quedas en casa o sales a conquistar el mundo. La pregunta es: ¿tienes independencia financiera para decidir sin miedo tu futuro?

En Colombia, solo 12.1% de las mujeres logra pensionarse, comparado con 22.5% de los hombres, brecha de más de 10 puntos porcentuales que nos deja desprotegidas en la vejez. Y cuando logramos pensionarnos, recibimos menos que ellos, pero vivimos más. Tres décadas trabajando para terminar con una mesada que apenas alcanza.

Esta dependencia económica no es solo un problema de bolsillo. Es violencia silenciosa que explota en formas brutales. El pasado 25 de noviembre, la CEPAL alertó cifras devastadoras: 19.254 feminicidios en los últimos cinco años en América Latina y el Caribe, con 3.828 solo en 2024 —eso es 11 mujeres asesinadas cada día por razones de género, mayoritariamente por sus parejas o exparejas. Sin finanzas propias, ¿cómo escapas de una relación que mata? La autonomía económica puede ser la diferencia entre la vida y la muerte.

Doña Rosa no tenía red de seguridad financiera, no tenía cuenta propia, no tenía ahorros, ni salida. Y esto sigue pasando hoy. La violencia económica es el primer paso de una escalera que muchas veces termina en tragedia.

No se trata de desconfiar de tu pareja. Se trata de blindar tu futuro y tu libertad. De tener la tranquilidad de saber que, pase lo que pase —divorcio, viudez, enfermedad, o simplemente el deseo de cambiar de rumbo— tienes los recursos para sostener tu vida con dignidad. Es hora de hablar sin vergüenza de presupuestos, de inversiones diversificadas, de fondos de pensión y educación financiera. Abre una cuenta de ahorros separada. Invierte aunque sea poco. Cotiza aunque trabajes desde casa. Conoce tus derechos patrimoniales, pregunta, lee, aprende. La ignorancia financiera nos cuesta la vejez, la libertad y, muchas veces, la vida misma.

Hagamos que la historia de doña Rosa sea lección, no legado. Construyamos patrimonios imparables, conversaciones incómodas y futuros seguros. Una mujer con autonomía financiera puede elegir su destino sin miedo. El poder está en nosotras. Y empieza hablando de plata sin tapujos.

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