Pico y Placa Medellín

viernes

2 y 8 

2 y 8

Pico y Placa Medellín

jueves

5 y 9 

5 y 9

Pico y Placa Medellín

miercoles

4 y 6 

4 y 6

Pico y Placa Medellín

martes

0 y 3  

0 y 3

Pico y Placa Medellín

domingo

no

no

Pico y Placa Medellín

sabado

no

no

Pico y Placa Medellín

lunes

1 y 7  

1 y 7

Un tsunami silencioso

Al triturar el libro físico después de absorber su código, la tecnología no está democratizando el saber, está cometiendo un canibalismo cultural.

hace 1 hora
bookmark
  • Un tsunami silencioso

Por Lina María Múnera Gutiérrez - muneralina66@gmail.com

Hay una delgada línea entre el progreso y la barbarie, un límite invisible que solemos cruzar con una ligereza que asusta. Un artículo publicado recientemente en el diario La Vanguardia de Barcelona, expone una realidad que estruja el alma de cualquiera que entienda el valor del patrimonio humano.

Resulta que grandes corporaciones tecnológicas están comprando de forma masiva miles de libros viejos, descatalogados y olvidados en librerías de segunda mano, no para preservarlos, sino para escanearlos y alimentar con ellos sus algoritmos de Inteligencia Artificial. Acto seguido, los destruyen y los reciclan en masa.

Recordemos que hasta hace nada, los modelos de inteligencia artificial conseguían alimentarse de manera gratuita de textos que encontraba en internet. Luego prosiguieron con las bibliotecas piratas digitales, lo que terminó con demandas por violación de derechos de autor. Y ahora, buscando nuevas fuentes de alimentación, se han lanzado por los libros físicos, que tienen la ventaja de haber sido editados y corregidos antes de publicarse.

Sin darnos cuenta, asistimos a una nueva modalidad de expolio. Históricamente, las guerras y los saqueos privaban a las sociedades de sus tesoros artísticos mediante el fuego y el robo físico. Hoy, bajo el sofisticado manto de la innovación, el despojo ocurre con guantes blancos y transacciones electrónicas. Está en juego no solo el papel y la tinta, sino la memoria colectiva que reside en la periferia de nuestra cultura: esa literatura secundaria que incluye manuales olvidados y crónicas locales que explican la vida cotidiana de una época. Al triturar el libro físico después de absorber su código, la tecnología no está democratizando el saber, está cometiendo un canibalismo cultural.

Este fenómeno hiere al ecosistema de las librerías antiguas, un mercado que siempre operó bajo la hermosa lógica de la paciencia y el hallazgo. ¿Qué puede pasar con esos templos de los llamados “libros de viejo” como la cuesta de Moyano en Madrid, Strand Book Store en Nueva York o el pueblo de Hay-on-Wye en el Reino Unido? La irrupción de esas compras corporativas e impersonales va a generar una distorsión de precios letal en el sector, al provocar una inflación artificial que agote los inventarios tradicionales, y que enfrente al librero de toda la vida ante un dilema ético y financiero perverso: aceptar la inyección económica inmediata para sobrevivir o negarse a ver cómo sus fondos se convierten en cenizas tras el desguace.

A golpe de billete, desaparece el valor arqueológico del objeto, las anotaciones al margen de un lector anónimo y dedicatorias que narran la procedencia de un libro, reduciendo un oficio histórico de curaduría a un mero proveedor de materia prima. Borrar el rastro físico tras extraer la sustancia para un fin comercial es reducir el pensamiento humano a mercancía algorítmica. Un algoritmo podrá imitar nuestra sintaxis, pero jamás comprenderá el peso del tiempo depositado sobre las páginas amarillentas de un volumen rescatado del olvido.

Lo que se está gestando es un tsunami silencioso. Si delegamos la custodia de nuestra memoria, permitiendo que el patrimonio bibliográfico sea devorado por las prisas de la IA, nos arriesgamos a habitar un mundo hiperconectado pero profundamente amnésico. La inteligencia del mañana no se puede cimentar sobre las cenizas de nuestra propia identidad.

Sigue leyendo

Regístrate al newsletter

PROCESANDO TU SOLICITUD