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Por Jaime Ernesto Valencia Sanmiguel - opinion@elcolombiano.com.co

La cofradía mundial de los cínicos tiene motivos para celebrar

19 de noviembre de 2023
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Por Jaime Ernesto Valencia Sanmiguel - opinion@elcolombiano.com.co

La política siempre ha sido terreno fértil para personajes amorales, que a fuerza de hacer trampas y cometer trapacerías anulan su propia conciencia, y excluyen de su vida las diferencias entre verdad y mentira, entre lo legal y lo ilícito, entre lo ético y lo antisocial. En Estados Unidos, refiriéndose a sus propios presidentes, lo explican así: George Washington no sabía mentir; Richard Nixon no sabía decir la verdad; y Donald Trump (hace años decían que Bill Clinton) no sabe la diferencia entre lo uno y lo otro. Aplíquese en Colombia, respectivamente, con Alberto Lleras (la dignidad en la política), Ernesto Samper (la amoralidad y el cinismo desafiante) y Gustavo Petro (el dogmatismo que enceguece el sentido del ridículo).

Dos países cercanos nos vuelven a mostrar cómo los más descarados especímenes de políticos embusteros y amorales siempre alcanzan la cúspide del poder. En España, Pedro Sánchez dice lo contrario de lo que 24 horas antes sostenía con teatral convicción. Su caradura para mentir sin mover un músculo es analizada ya bajo parámetros de psicopatía. Buscar en Youtube sus declaraciones contradictorias y opuestas es presenciar un festival de cinismo y descaro. Pero de esa forma ha logrado el apoyo incondicional de millones de borregos, comenzando por los votantes de su partido socialista.

En Argentina, hoy puede ser elegido presidente Sergio Massa, actual ministro de Economía y verdadero poder del gobierno del patético títere Alberto Fernández. Massa ha logrado convencer de que logrará como presidente lo que no ha podido hacer como gobernante. En términos colombianos, es una combinación de Roy Barreras y Armando Benedetti. No en vano, el presidente Petro le ha manifestado su apoyo público, igual que lo ha hecho Pedro Sánchez: la cofradía impune de los cínicos.

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Por Jaime Ernesto Valencia Sanmiguel - opinion@elcolombiano.com.co

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