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¿Sufre de “discalculia” el Consejo Nacional Electoral y/o la Comisión de Acusaciones?

24 de febrero de 2025
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  • ¿Sufre de “discalculia” el Consejo Nacional Electoral y/o la Comisión de Acusaciones?
  • ¿Sufre de “discalculia” el Consejo Nacional Electoral y/o la Comisión de Acusaciones?

Por Juan David Escobar Valencia - opinion@elcolombiano.com.co

La discalculia es una dificultad de aprendizaje que afecta la capacidad de una persona para realizar operaciones aritméticas básicas, como sumar, restar, multiplicar y dividir. Los adultos con discalculia suelen tardar más tiempo en trabajar con números y pueden ser más propensos a cometer errores en los cálculos.”

Pocos pueden negar que cuando empezamos a ir al colegio, uno de los demonios que nos agobiaron fueron los “quebrados”, que su propio nombre parecía una advertencia y burla soterrada de como quedarían nuestra autoestima y cerebro. Pero antes que los quebrados, la división fue algo tormentoso, que a punta de dolor y equivocaciones nos hizo aprender el valor que tiene nunca rendirse e intentar múltiples veces a pesar de fallar casi de forma serial. No hablaré de sacar la raíz cuadrada de un número a pura uña, por compasión con mis lectores.

La multiplicación tal vez fue menos agobiante que la división porque gracias a la repetición, repetición y repetición de las tablas de multiplicar, el cerebro adquiría herramientas que facilitaban finalmente esta operación. La resta, aunque con cierta lejana vinculación genética con la división, era menos agotadora y la posibilidad de meter la pata igualmente se reducía, no obstante yo me atrevería a decir que psicológicamente la resta tiene algo repulsivo porque implica una sensación subliminal de perder algo, de que alguien o algo nos quite una parte de lo que antes era nuestro.

Pero la suma, comparada con las demás, yo creo que era la operación menos trabajosa, y contraria a la resta, tiene un incentivo propio de la naturaleza humana que es la de acumular, tener más, poseer más que antes. Incluso los que ya somos mayorcitos, hasta sumar años se vuelve cada vez menos depresivo porque uno empieza a “restar” preocupaciones y mandar al carajo gente que no debió haber nacido o cruzarse en tu camino, porque tener menos amigos, pero mejores, es más sabio y productivo.

Lo que todavía no logro entender es que si la suma, por larga que sea, es menos compleja que las otras operaciones aritméticas básicas, ¿por qué diablos a la Comisión de Acusaciones de la Cámara de Representantes, más conocida por el pueblo como la Comisión de Absoluciones, le ha dado TANTO trabajo sumar los aportes a la campaña Petro-Márquez que “presuntamente” se voló los topes admitidos por la ley y nos permitiría salir de ese nefasto dúo antes de 2026 gracias al artículo 109 de la constitución?

¿De verdad será una simple suma tan complicada? No están resolviendo la Conjetura de Hodge o la de Birch y Swinnerton-Dyer, ni la de Poincaré ya se resolvió en 2006. Tampoco el vacío de las ecuaciones de Navier-Stokes para explicar rigurosamente cómo un fluido pasa de tener un flujo regular a uno turbulento, o el de la teoría cuántica de Yang-Mills sobre partículas que podrían no tener masa.

¿Será que nos tocará aceptar que la explicación es que en junio de este año se vence el término para que el Consejo Nacional Electoral tome una decisión sobre la financiación de la campaña “ganadora”?

¡Una sumadita por el amor de Dios! Sólo es una suma.

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