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Columnistas | PUBLICADO EL 20 mayo 2021

Historias de locos bajitos (44)

Por Óscar Domínguez Giraldo

oscardominguezg@outlook.com

Escuchemos las voces de los niños “que son Picassos hasta que les enseñan a pintar”, según el maestro Guillermo Angulo:

Muchos padres apuntan las anécdotas-poemas de sus hijos a medida que van creciendo. Violeta ha sido pródiga en esos chispazos. Comparto tres muestras de su ingenio:

Mami, tengo sueño en todo el cuerpo menos en los ojos.

Mami, no me peines que me despiertas el pelo.

¿Por qué nos saludamos con el codo si ahí es donde estornudamos?

En Colonia, Alemania, los niños están jartos con el coronavirus. Una publicación, el KStAnz, reprodujo mensajes de algunos pequeños a la alcaldesa.

Un chico de diez años le escribe: «En una situación de mierda como esta hasta el Diablo ayuda más que el gobierno. Porfa, haga algo y por lo menos escúchenos». Kayra, de 9 años, reflexiona así: «La verdad es que no sé si todos los políticos han sido niños alguna vez». (Del diario de Ricardo Bada).

Al papa Benedicto XVI, Daniel, de cuatro años, le decía “el papa venenito dieciséis”.

Una niña española de unos tres años, interrumpe a su padre que revisa su celular para preguntarle: ¿Papá, qué significa ser hombre? El caballero suspende la lectura, saca pecho y responde: Pues, hija, ser hombre significa tomar las decisiones en la casa, el hombre es el que decide cuándo se hacen las cosas, un hombre es el que manda. La nena reacciona: Papá, cuando sea mayor quiero ser hombre, como mi mamá...

Ilona, de 6 años, habla con sus amiguitos por zoom. De repente, Sofi, de ocho, va donde su madre y le cuenta un secreto: “Mami, Ilona tiene un secreto oscuro. Elige a sus amigos dependiendo de cómo se peinen”.

Martín, de tres años, adora los drones. Quién sabe por qué asociación de ideas llegó a esta conclusión: Los colibríes tienen drones. A los carros de la policía, Martín les dice “los carros de la poesía”.

Alessandro y Paolo visitaban de niños la finca Ziruma de Mejía Vallejo que tenía una ruidosa cascada que les impedía dormir. Los niños preguntaron “si en las noches no podían apagar esa agua”. (Del libro Gabo + 8, de Guillermo Angulo).

Matilde, de tres años: ¿Tener hijos es obligatorio, mamá?

La pediatra Olga Lucía Morales pasó un día a visitar a una de sus pacientes, una jovencita que por su enfermedad había requerido de múltiples hospitalizaciones que habían deteriorado su calidad de vida. La chica le había escrito este cuento:

“Mi vida es como una oruga encerrada en su capullo, esperando tener sus alas para poder volar y ser libre como una mariposa. Algún día voy a ser esa mariposa que extiende sus alas para poder volar y ser libre, y esos momentos en que me encontraba en un capullo serán un recuerdo más”. (Del libro Cien anécdotas de los pediatras colombianos)

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