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Un Congreso fuerte es vital para la democracia. Desde 1991, nuestra Constitución consagró el equilibrio de poderes, ese logro debe preservarse ante los retos del populismo autocrático.
Por Federico Hoyos Salazar - contacto@federicohoyos.com
En la vida, podemos quejarnos o actuar. Actuar es, muchas veces, hacerlo con lo que tenemos a disposición, cerca, en nuestras manos. Como dijo el presidente Theodore Roosevelt: “Haz lo que puedas, con lo que tengas, donde estés.”
No podemos resolver la paz en Medio Oriente ni bajar la tasa de interés por nosotros mismos, pero sí podemos influir en quién toma esas decisiones y exigirles acciones y responsabilidad a través de nuestros votos.
Un Congreso fuerte es vital para la democracia. Desde 1991, nuestra Constitución consagró el equilibrio de poderes, ese logro debe preservarse ante los retos del populismo autocrático. El Congreso debe ser contrapeso de cualquier gobierno que se incline hacia el autoritarismo, la actual administración de Petro lo ha hecho y su partido político lo respalda en esta intención.
El principio de “una persona, un voto” nos iguala. En las urnas, no importa el poder o la riqueza: todos decidimos por igual. Participar en las elecciones es nuestra forma de proteger ese derecho y la democracia misma.
Un Congreso responsable, integrado por personas con las capacidades necesarias puede impulsar políticas y leyes que generen desarrollo. En caso de un gobierno autocrático, un Congreso independiente, lo limita y lo detiene ante sus pretensiones de aumento de poder.
Elegir a quienes preservan estos principios es esencial para el futuro. Yo decidí actuar, porque lo que está en mis manos es actuar. Y usted, ¿cómo actuará? Actuar en democracia es nuestro derecho. Hagamos uso de éste.