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El momento Boko Haram

A todos nos llegará el día en que descubramos que la IA hace eso que considerábamos imposible de delegar.

hace 11 horas
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  • El momento Boko Haram

Por David González Escobar - davidgonzalezescobar@gmail.com

Esta semana me dio curiosidad un artículo de The New York Times sobre Boko Haram, un grupo terrorista del que poco volvía a saber desde los sonados secuestros y atentados de hace ya más de una década.

Pues resulta que hace un par de años fracasaron atacando en motos una base militar en Nigeria, pero todo cambió cuando recurrieron a su nuevo mejor amigo: Claudio, Chat, Géminis, Yipití, Claudinho, como le queramos llamar.

“Vimos en una película cómo las motos pueden saltar sobre puentes. Usamos la IA para aprender a hacerlo. Le dimos información, como qué motos usamos y la distancia que necesitamos saltar, y nos dio los pasos”. Con las instrucciones del chatbot terminaron tomándose la base. “Escribes la pregunta o usas tu voz y te da una respuesta detallada, como ¿cómo puedo construir una bomba?, y entonces te dice cómo. ¡Es como un robot humano! La usamos mucho”. Al parecer, Boko Haram le saca más provecho a la IA que las tías a WhatsApp.

¿Cómo va a cambiar la IA al mundo? No estoy muy seguro del resultado, pero cada vez creo más que, como lo dijo un personaje de Hemingway: first gradually, then suddenly.

Lo gradual ya está pasando. Muchas cosas ya no son como antes, sin que lo hayamos asimilado.

A la hora de escribir, cada día más gente le delega a la IA los correos, los informes, las cadenas de WhatsApp, las publicaciones de LinkedIn, las tareas del colegio y las columnas de opinión. Aunque casi nadie lo confiesa, uno aprende a reconocer las huellas: las rayas (—) regadas por todas partes, los punto y coma demasiado bien puestos, los adjetivos rimbombantes y el inconfundible “no es solo X, es Y”. Ahora todo el mundo escribe mejor, sí, al costo de que todos escriben igual.

Según The Economist, en Amazon ya se publica el triple de libros electrónicos que en noviembre de 2022, cuando salió ChatGPT; los detectores les atribuyen a los chatbots buena parte del salto, y quién sabe cuántos más se apoyan en ellos. Un estudio que cita la revista estima que el 57% de los artículos científicos publicados en 2025 contenía lenguaje con claras influencias de IA, identificado según palabras que se volvieron súbitamente comunes desde que existe ChatGPT (como delves en los abstracts). En 2023, esa cifra era apenas el 12%.

Con la programación el cambio va aún más rápido. Hoy, con Claude Code o Codex, basta escribir un prompt para que la IA escriba en minutos un código que antes tomaba horas o incluso días, muchas veces con mejores resultados. Ya lo bautizaron vibe coding, y existe a quien le pagan por un trabajo que en realidad hace la IA. Stack Overflow, la página donde los programadores iban a preguntar y resolver dudas durante dos décadas, pasó, según el Financial Times, de más de 100.000 preguntas al mes antes de ChatGPT a menos de 1.500 hoy: ahora todo lo puede resolver la IA, cuando no es ella misma la que hace el trabajo y no hay nada que resolver. Los voluntarios que mantienen el software open-source que sostiene a internet se declaran desbordados por la avalancha de código hecho por máquinas que ahora deben filtrar, a punto de que no haya la capacidad.

Creo que a todos nos llegará, más pronto que tarde, el salto del gradually al suddenly, llamémoslo el momento Boko Haram: el día en que descubramos que la IA ya hace eso que considerábamos imposible de delegar, con consecuencias que aún no alcanzamos a dimensionar.

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