viernes
2 y 8
2 y 8
José Mujica, el veterano y sobrio presidente de Uruguay, dejó el cargo tras cinco años de aplausos internacionales y disputas internas. El hombre que perteneció a la guerrilla tupamara en los setenta y estuvo en la cárcel 15 años por rebelión, logró un mandato de izquierda admirable con brillantes toques de filosofía política. Fue más un hombre real que un fantoche de corbata.
La presidencia de Mujica transitó por el camino del aperturismo liberal. Reconoció en Uruguay a un país lo suficientemente estable y pequeño para convertirlo en un laboratorio social en el que se diera vía libre a la igualdad de matrimonio entre parejas del mismo sexo o se permitiera la libre siembra, producción, distribución y consumo de marihuana. “¿Si no es Uruguay, quién?”, se preguntó acertadamente Mujica cuando adelantaba las transformaciones. El resultado de los ensayos, que aún están por verse, son un aporte invaluable al continente.
Aunque no fue un hombre particularmente popular entre sus compatriotas, Mujica brilló por conceptualizar el deber ser de un político. Sus discursos, sin arandelas de diplomacia, lograron compenetrarse con un público que los veía sinceros y acertados. Insistía en la necesidad de servir desde el poder, en el ejemplo como vía de cambio, en la austeridad como cotidianidad presidencial, y su palabra caló porque son esas características escasas en un continente que insiste en reelecciones y lujos insultantes.
La sinceridad de Mujica le causó problemas, por su puesto. Como aquella tarde en la que, por un micrófono abierto, se escucharon sus críticas a la intransigencia de Cristina Fernández. “Esa vieja es peor que el tuerto (Néstor Kirchner). El tuerto era más político, esta es más terca”, dijo en referencia a las dificultades siempre presentes con Argentina. Los mandatarios nunca tuvieron una relación fluida y Cristina fue una de las ausencias sensibles en la ceremonia de posesión de Tabaré Vásquez como nuevo presidente.
La política continental está de cabeza y por eso la cotidianidad de Mujica va a ser extrañada. Él mismo lo resumía con una frase contundente: “¿Qué es lo que le llama la atención al mundo? ¿Que vivo con poca cosa? ¿Una casa simple? ¿Que ando en un autito viejo? ¿Esas son las novedades? Entonces este mundo está loco, porque le sorprende lo normal”.
Doctor en Ciencias Sociales, Magister en Estudios Humanísticos y Periodista. Es columnista semanal de El Colombiano y profesor en Eafit de temas relacionados con la historia contemporánea, la geopolítica y el periodismo.