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Columnistas | PUBLICADO EL 30 septiembre 2022

Despedidas (in)dignas

En la inmensa majestuosidad del Mediterráneo, buscando llegar a la Italia que los rechaza, un grupo de inmigrantes fue rescatado tras vivir una odisea que solo se puede soportar cuando se huye de la miseria.

  • Despedidas (in)dignas
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Por Lina María Múnera Gutiérrez - muneralina66@gmail.co

Solo sobrevivieron 26 tras 15 días a la deriva sin comer, sin beber y sin que nadie los socorriera. En la inmensa majestuosidad del Mediterráneo, buscando llegar a la Italia que los rechaza, un grupo de afganos y sirios de distintas edades fue finalmente rescatado tras vivir una odisea que solo se puede soportar cuando se huye de la miseria.

Al llegar al puerto siciliano de Pozzallo desconocían los resultados de las elecciones del pasado domingo mediante los cuales Giorgia Meloni, líder de la extrema derecha italiana, se convertirá en primera ministra, gracias entre otras cosas a sus propuestas políticas antiimigración. ¡Oh paradojas!

La historia de esta arriesgada travesía es semejante a la de muchos inmigrantes que sueñan con encontrar un futuro mejor. Pero el cruce por el mar desde el norte de África hasta Italia se ha convertido en la ruta migratoria más peligrosa del mundo. Solo en los últimos ocho años se han registrado más de 17.000 muertes y desapariciones. En lo que va de este año han llegado a las costas italianas 66.314 personas y 1.039 murieron al intentarlo.

La odisea de este último grupo de 26 sobrevivientes es sobrecogedora. Tuvieron que tomar agua del mar tratando de filtrarla a través de la ropa, la mezclaron con crema de dientes y finalmente tuvieron que beber agua del motor para sobrevivir. No tenían alimentos y ni siquiera se podían tragar los remedios que llevaban por la resequedad en la garganta. Cerca de ellos, pasaron varias veces de largo buques que no intentaron rescatarlos, mientras que una caja con comida y agua que les lanzaron desde una embarcación se hundió antes de que pudieran alcanzarla.

Les tocó ver morir a varios adultos y niños. Entre ellos uno de 11 años que viajaba solo, sin sus padres. En medio de este drama, los sobrevivientes hicieron acopio de toda la dignidad posible y rezaron, lavaron los cuerpos y como pudieron los cubrieron con su ropa antes de arrojarlos al mar amarrados a un chaleco salvavidas. Tal vez imaginando que alguien podría rescatarlos y darles digna sepultura.

Difícil abarcar tanto sufrimiento y más aún hacerles entender que llegan a un país que en estos momentos exuda fascismo. Pese a que Meloni trata de esconder a los más ultras de sus seguidores y partidarios, y no ha querido hacer ningún tipo de celebración o festejo para evitar imágenes comprometedoras que impliquen cánticos y gestos de brazo alzado, la realidad es que su partido tiene una base radical pos fascista. Pero hay que reconocer que su mensaje logró llegar a un espectro ideológico muy amplio que, entre otras, ve al inmigrante como la causa de muchos de sus problemas cotidianos, entre ellos, la inseguridad en las calles.

Con este panorama de recelo y rechazo, el futuro de los 26 sobrevivientes está más que embolatado. Lograron llegar a tierra firme sin morir en el intento. Vivieron una experiencia traumática y tuvieron que despedir a sus seres queridos en alta mar. Ahora quedan a merced de las autoridades. ¿Cómo explicarles que tanto sufrimiento puede haber sido en vano?

Lina María Múnera Gutiérrez

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