<img height="1" width="1" style="display:none" src="https://www.facebook.com/tr?id=378526515676058&amp;ev=PageView&amp;noscript=1">
Columnistas | PUBLICADO EL 21 octubre 2021

De tantos
buenos, el mejor

Por juan gómez martínezredaccion@elcolombiano.com.co

El Centro Democrático tiene un racimo de precandidatos para llegar a la Presidencia de la República por el que es difícil encontrar algo mejor. Estoy seguro de que es una garantía y tranquilidad para todos los colombianos. De ellos, tenemos que escoger el mejor. Yo me atrevo a opinar sobre este tema.

Empecemos por las parlamentarias que representan al partido en el Congreso de la República: Paloma Valencia se ha destacado por ser una excelente parlamentaria, conocedora del país, gran oradora, franca, defensora de las instituciones y de las regiones colombianas, hija y digna representante de su padre y de su abuelo, que tanto dieron e hicieron por Colombia.

María Fernanda Cabal, senadora de grandes batallas, sin miedo para enfrentarse a quienes mucho mal le han hecho a la patria, fiel y leal al fundador del partido Centro Democrático, conocedora y defensora de la ruralidad del país.

José Alirio Barrera, exgobernador de Casanare, con experiencia en el manejo de las regiones más olvidadas del país. Un hombre que se hizo solo y con gran esfuerzo para sobreponerse a las adversidades de una región abandonada por los poderes centrales. Honesto y decidido contra los intentos de corrupción.

El exviceministro Rafael Nieto Loaiza, también de una región importante de Colombia, versado en los manejos de los altos cargos oficiales, gran jurista y testigo de la forma como se aplica la justicia en nuestro país. Estudioso sin descanso y conocedor del territorio colombiano y de sus necesidades. Magnífico expositor por sus altos conocimientos, que nos da confianza para el manejo de los asuntos del Estado.

Óscar Iván Zuluaga, reconocido internacionalmente como un gran ministro de Hacienda en Colombia, excelente ejecutivo con experiencia en el manejo de la economía privada y, mucho más, de la economía nacional. Gran parlamentario, leal y prudente. Ganó dos elecciones presidenciales, una primera vuelta con amplia diferencia y una segunda como triunfador, hasta cuando llegaron unos votos de última hora. Recibió con gran patriotismo el resultado fraudulento para no causar daños a Colombia. Prefirió reconocer el triunfo de Juan Manuel Santos a precipitar al país en un grave conflicto. Le montaron grandes acusaciones a él y a su hijo para frenarle su carrera política y evitar así que siguiera su camino para trabajar por la patria. Merece recuperar lo que le han usurpado y nosotros, los colombianos, merecemos tenerlo en el más alto cargo de la patria en estos momentos de dificultades.

Recordemos que a Óscar Iván le orquestaron el escándalo del hacker para frenarle, como lo hicieron, su camino al Palacio de Nariño. Todo fue un montaje que terminó, como tenía que ser, con la absolución y el reconocimiento de la injusticia que se cometió con el candidato, que no hubiera dejado llegar al país a la situación que lo llevó el más dañino mandatario que hemos tenido, para desgracia de Colombia. Para acabar con las aspiraciones del candidato, trataron de enlodar el nombre de su hijo y así lograr atajar a quien hubiera llevado a Colombia por el sendero del desarrollo y crecimiento que frenó Juanpa —como le gusta que le digamos—. Hay que hacer justicia y entregarle el Solio de Bolívar 

.