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Por las características geológicas y de calidad del crudo de la Faja del Orinoco, expertos calculan que el precio mínimo requerido para que estas operaciones sean económicamente viables es de US$80/barril.
Por David Yanovich - opinion@elcolombiano.com.co
Aunque todavía quedan muchos más interrogantes que certezas, la estrategia del gobierno del presidente Trump con Venezuela se ha ido aclarando con el pasar de los días desde la operación que sacó a Nicolás Maduro del poder. Y hay un elemento claramente central: el petróleo.
El presidente Trump ha insistido bastante en la importancia que tiene el crudo venezolano para Estados Unidos y ha anunciado, entre otras, que PDVSA ya aceptó vender 50 millones de barriles a su país y que las reservas petroleras las va a manejar directamente Trump. Y también se reunió con las principales compañías de petróleo del planeta con el fin de acordar un ambicioso plan de inversión de $100,000 millones de dólares para la reactivación del sector petrolero en Venezuela.
Pero la cosa no es tan sencilla como hasta ahora se ha pintado. Por un lado están las reservas. En teoría, Venezuela ha declarado que tiene 300,000 millones de barriles de petróleo, las reservas más grandes del planeta. Pero pocos recuerdan que este salto se dio entre 2007 y 2010, en pleno gobierno de Hugo Chávez, cuando las reservas declaradas eran de 100,000 millones. Este salto se dio porque se incorporaron a las estadísticas la totalidad de las reservas de crudo de la zona con mayor prospección en el país, la Faja del Orinoco. Pero estas reservas no están aún totalmente probadas, y además son barriles de crudo extrapesado supremamente costosos de extraer.
Y he ahí el otro problema con el crudo del vecino país. Por las características geológicas y de calidad del crudo de la Faja del Orinoco, los expertos han calculado que el precio mínimo que se requiere para que estas operaciones sean económicamente viables es de US$80/barril. Con los precios del crudo entre $60 y $65 dólares, difícilmente será factible explotar las cuencas de la Faja. Y esto aún no considera el descuento de alrededor de US$20 por barril que por calidad le harían a este petróleo.
Asumiendo que se pudiera sacar el crudo de la Faja, aún queda el pequeño problema de que se requiere no solamente reconstruir la infraestructura superficial para poder monetizar estos barriles, sino hacer inversiones enormes para infraestructura nueva. Es muy posible que ni siquiera los $100,000 millones del plan Trump sean suficientes para lograr reactivar el sector petrolero venezolano en un plazo razonable. Por el lamentable estado en que se encuentra la industria en ese país, la producción ha caído de alrededor de 3 millones de barriles/día en el punto más alto, a menos de 500,000. Hoy Colombia produce más crudo que Venezuela, a pesar de las políticas de este gobierno en contra del sector.
Finalmente, está el tema más complicado de todos. Como lo dijo el CEO de Exxon, en Venezuela hoy no se puede invertir. Sin un marco regulatorio y legal claro, sin un estado y una justicia donde se respeten los derechos de inversionistas, será imposible lograr reactivar el sector petrolero. Esa es la cruda realidad.