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2 y 8
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Comunidades del silencio, o comunidades de la desconfianza, de la distancia, de las puertas de seguridad, de las barreras físicas o invisibles. Ese es el precio de las grandes urbes. En los parajes más primitivos, aunque menguada, sigue siendo factible la empatía de quienes encontramos en la cotidianidad. En los caminos vecinales es impensable que alguien que pase no dé los buenos días o autorice el saludo. En la vereda todos saben quiénes viven en cada lugar, dónde y con quién trabajan. En el pueblo,...
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