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¿A dónde irán a parar la economía y la democracia?

La medición de pobreza es muy sensible a la actividad económica, de ahí que con un crecimiento del 0,6% la pobreza monetaria para el 2023 podría volver a situarse en niveles del 38,0%.

21 de febrero de 2024
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  • ¿A dónde irán a parar la economía y la democracia?

Por Mauricio Perfetti Del Corral - mauricioperfetti@gmail.com

En los resultados de crecimiento económico que publicó el Dane la semana anterior se deduce claramente que la economía es motivo de preocupación. El crecimiento del 2023 (0,6%) fue muy bajo e inferior al esperado, aún por debajo de las proyecciones más pesimistas. Además, la construcción, la industria y el comercio tuvieron crecimiento negativo que afectará la generación de empleo. Ya varios analistas han señalado, con toda razón, que la cifra más preocupante es la fuerte caída en la inversión y en la formación bruta de capital fijo (-24,8% y -8,9% respectivamente), pues se sabe que una economía no crece sin inversión.

Los resultados del crecimiento en el 2023 llevarán a mayor desempleo e informalidad, a un significativo desaliento de la inversión y muy especialmente mayor pobreza. En el año 2022 cuando la economía creció 7,3%, la pobreza monetaria extrema aumentó 1,7% en las zonas rurales y la pobreza monetaria extrema total se mantuvo prácticamente igual (13,8%). La medición de pobreza es muy sensible a la actividad económica y, por tanto, a la generación de empleo e ingresos, de ahí que con un crecimiento del 0,6% la pobreza monetaria para el 2023 podría volver a situarse en niveles del 38,0%.

Las fórmulas para contrarrestar la caída económica ya han sido mencionadas por varios expertos, entre ellos el exministro Ocampo que señala más eficiencia en la ejecución del gasto público, política ambiciosa de exportaciones no tradicionales y dar señales claras de confianza; el exministro propone también acelerar la reducción de la tasa de interés. Esta última es compleja pues el Banco de la República ha señalado que este es un año de incertidumbre por el efecto del Niño en los precios de los alimentos y las tarifas de energía que podrían mandar al traste las metas de inflación. Ocampo omite el comportamiento del déficit fiscal frente a un menor recaudo tributario por el menor crecimiento económico, muy por debajo del previsto en el Marco Fiscal de Mediano Plazo. Esto obviamente presiona la tasa de interés al alza o lleva a una nueva reforma tributaria contraccionista de la actividad económica.

El gobierno usa el libreto de que el establecimiento impide el cambio, pero lo que es evidente es que no estaba preparado para el ejercicio de la política pública, no le interesa gobernar en una democracia que tiene instituciones, balances y contra balances y, además, tiene toda una carga ideológica que lleva a Jorge Iván González a aseverar que no basta el discurso sin factibilidad en su ejecución. Y a esto se suma que, montado en ese libreto, el gobierno mueve sus fichas, discurso, proyectos de ley y presupuesto pensando en el 2026. Hay pues un trasfondo preocupante, pues nos movemos velozmente a una crisis de consecuencias imprevistas entre las promesas, las realizaciones, el discurso antisistema, los pobres resultados económicos y los dañinos efectos de las reformas; además, sin un partido o un líder que sea capaz de forzar el acuerdo nacional que prometió Petro en su posesión. ¿A dónde iremos a parar?

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