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Columnistas | PUBLICADO EL 06 marzo 2015

¿Beneficiar a quién?

Porjuan josé perfetti del corraljjperfetti2@gmail.com

En lo corrido del presente año se ha disparado el precio del arroz, tanto en el mercado mayorista como el del consumidor. Según se ha conocido, a nivel nacional se presenta una escasez del producto que ha dado lugar, según algunas fuentes, a brotes especulativos.

Según diversos medios, los mayores precios han llevado a muchos hogares a reducir la compra del cereal. Adicionalmente, entre los grupos de más bajos ingresos, los incrementos en los precios han motivado que se deje de comprar este alimento, lo que tiene implicaciones negativas sobre la nutrición y aumenta los niveles de pobreza.

A pesar de las evidencias que muestran que el nivel de abastecimiento (y, por ende, de oferta) no alcanza a satisfacer las necesidades de los hogares y que los mayores precios están castigando los presupuestos familiares, hasta el momento no se han tomado medidas que aseguren, a través de mayores importaciones, el adecuado abastecimiento del producto.

En estas circunstancias, han sido los consumidores los que han terminado pagando la falta de previsión del gobierno. Claramente, los que han salido beneficiados de la actual situación son los especuladores, la industria de transformación y los agricultores que se preparan para la próxima cosecha.

De otra parte, el gobierno ha anunciado que se mantiene el precio de compra de la leche por parte de la industria de transformación. Esto implica que al ganadero se le conservan sus ingresos a pesar de que, como lo ha reportado la FAO, los precios internacionales de este producto se han reducido. Este fenómeno se ha dado a la par de una mayor devaluación de la moneda, lo que ayuda a compesar la caída en las cotizaciones externas

En Colombia, a pesar de la relativa apertura comercial del sector agrícola y de la existencia de varios TLC, se cuenta con un mecanismo de fijación administrativa del precio de la leche. Este precio, aunque considera los correspondientes precios internacionales, incorpora una serie de consideraciones que hacen que el mismo sea muy superior a este último y que, además, no presente mayores variaciones a través del tiempo, como sí ocurre con las cotizaciones externas.

En este orden de ideas, la estructura de fijación de precios de la leche favorece claramente a los ganaderos y, al igual de lo que pasa con el arroz, son los consumidores (y especialmente los de más bajos ingresos) los directamente afectados, pues tienen que pagar precios muy superiores a los internacionales.

No se debe perder de vista que estos dos alimentos, arroz y leche, son, por sus características nutricionales, esenciales para la alimentación de las personas.

Por tanto, la política de protección a la agricultura, que se expresa en mayores precios de compra para los consumidores, termina afectando el presupuesto de los distintos hogares (incluidos los rurales) y, en particular, el de los grupos más pobres de la población.

Contrario a las visiones contemporáneas del desarrollo de la agricultura que valoran por igual a los agricultores y los consumidores, en Colombia poca consideración se tiene por estos últimos, que son quienes terminan pagando las ineficiencias de los otros actores.

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