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Por Armando Estrada Villa - opinion@elcolombiano.com.co
Los colombianos acudieron a las urnas masivamente el 31 de mayo y decidieron categóricamente rechazar las opciones moderadas de centro que encarnaban Paloma Valencia y Sergio Fajardo y optaron por los candidatos radicales de derecha Abelardo de la Espriella y de izquierda Iván Cepeda. Les corresponde ahora a los ciudadanos escoger en segunda vuelta, el 21 de junio, entre estos dos aspirantes, el presidente de la República para el período 2026-2030.
Por ello, resulta válido preguntar cuáles son las actitudes de los candidatos ante el contexto político actual y cuáles son las características de las ideologías de derecha e izquierda que representan.
De la Espriella, el Tigre que ruge y muerde al que se une la manada, es abogado y empresario exitoso, escritor y músico, buen orador, carente de experiencia en los asuntos estatales y crítico acérrimo del proceso de paz y de la JEP, que hace permanente ostentación de su riqueza y rechaza a los de siempre en el poder y, sin embargo, recibe complacido a Álvaro Uribe, Paloma Valencia, los Char y varios exministros de Uribe, Santos y Duque. Es arrogante, agresivo, machista, homofóbico, misógino, antes ateo, hoy católico practicante, que trata de bandidos y miserables en sus discursos a Petro y Cepeda y ha defendido a personas de amplia y grave conducta delictiva. Su obsesión es el empleo de mano de hierro y la violencia para alcanzar la paz.
Cepeda es filósofo y magíster en Derecho Internacional Humanitario, escritor de varios libros sobre el conflicto, representante a la Cámara y senador de la República, presidente de la Comisión de Paz del Senado y la Cámara, defensor de los derechos humanos y del acuerdo de paz con las FARC, fundador del Movimiento Víctimas de Crímenes de Estado, adelantó el debate sobre nexos de Álvaro Uribe con paramilitares y narcotraficantes, que lo enredó con la Justicia, fue determinante de la sentencia de la Corte Interamericana de Derechos Humanos que condenó al Estado colombiano por el crimen de Manuel Cepeda y de otros dirigentes de la Unión Patriótica. Lee sus discursos, es sencillo, nada carismático, sereno y obra sin montajes teatrales, trata a su competidor de estafador de estafadores. Su obsesión es alcanzar la paz por medio del diálogo y la negociación.
La calificación de izquierda y de derecha depende de la postura que asuman los candidatos frente a los siguientes temas: la intervención del Estado en la economía, el rol del mercado y la empresa privada, las condiciones y límites de la propiedad privada, la igualdad, los derechos de la mujer, la familia tradicional, la violencia, la movilidad social, la distribución del ingreso, el medio ambiente y el calentamiento global, los alcances de la democracia, el aborto, la eutanasia y el matrimonio de parejas homosexuales.
Se califica de derecha a De la Espriella porque busca reducir el Estado y aminorar sus competencias, defiende la economía de libre mercado y la propiedad privada sin límites, respalda la familia tradicional, rechaza el aborto, la eutanasia, el feminismo y el matrimonio de parejas del mismo sexo, busca simplificar la estructura tributaria y reducir los impuestos, se opone a los planteamientos ecologistas, propone construir megacárceles y arrasar los grupos delincuenciales, proyecta vigorizar la exploración y explotación de petróleo y gas y favorecer la técnica del fracking, programa reducir la evasión fiscal, robustecer los fondos privados de pensiones y disminuir Colpensiones, sacar a Colombia de la ONU y la OEA porque son izquierdistas y utilizar la inteligencia artificial y la tecnología de la cuarta revolución industrial.
Se califica de izquierda a Cepeda porque justifica un Estado fuerte y competente que intervenga la economía para lograr la redistribución estructural de la riqueza, orientada al logro de la igualdad real y la justicia social, defiende el capitalismo productivo, propone democratizar el acceso al crédito, busca reducir el salario de los presidentes y los ministros, proyecta un recaudo tributario equitativo, acepta el aborto, la eutanasia, el feminismo y el matrimonio de parejas del mismo sexo, plantea prohibir la explotación de fracking y fortalecer la producción de energía eólica y solar, propone vigorizar a Colpensiones y ampliar su cobertura, procurara reconocer el trabajo de cuidado y acceso a derechos de seguridad social, ataca la evasión fiscal, defiende mantener el salario vital y buscar una nivelación salarial progresiva, presentará una ley para proteger los
veteranos y tratará de alcanzar un acuerdo nacional sin exclusiones para estudiar fórmulas que permitan superar nuestros problemas. Por estas razones, es partidario de una sociedad laica, igualitaria y solidaria. Es tenaz defensor y continuador del gobierno de Petro, que muestra muchos más desaciertos que aciertos durante su mandato.
Lo verdaderamente importante de las propuestas de gobierno de uno y otro candidato es preguntar quiénes serán los beneficiarios de sus propuestas y si, impulsados por la justicia social, mejorarán las condiciones de vida de los más pobres.