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La apuesta cultural de Medellín

Despojar a una ciudad de su cultura la reduce a meramente un centro comercial, donde lo único que prevalece son los intercambios económicos circunstanciales entre individuos.

23 de febrero de 2024
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  • La apuesta cultural de Medellín
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Por Aldo Cívico - @acivico

Diez años atrás, antes de que Federico Gutiérrez lanzara su candidatura a la alcaldía, lo invité a acompañarme a Italia para estudiar el proceso de transformación de Palermo. Una velada, fuimos invitados por el alcalde antimafia, Leoluca Orlando, al Teatro Massimo para disfrutar de “Madama Butterfly”, la obra de Puccini. Nos ubicamos en el palco de honor, sin embargo, a nuestro alrededor, en las galerías del recinto, se congregaba una multitud de jóvenes vestidos de jeans, camisetas y zapatillas deportivas. Tal escena desafiaba las convenciones italianas, donde los recintos líricos tradicionalmente exigen a las damas atuendos de noche y a los caballeros esmoquin o trajes oscuros. Intrigado, interpelé a Orlando en el intermedio entre el primer y segundo acto: “¿Quiénes son estos jóvenes?”. “Son estudiantes de colegios a los que la ciudad les facilita el acceso a eventos culturales por un módico precio”, fue su respuesta.

La democratización de la cultura, y en particular la cultura como eje de la transformación social, constituyeron el corazón de una revolución suave que permitió a Palermo evolucionar de ser la capital mundial de la mafia a convertirse en un epicentro cultural europeo. La presencia abrumadora de jóvenes aquella noche en el Teatro Massimo era tan solo un fragmento de una estrategia cultural mucho más amplia y cohesiva de la ciudad. La victoria de Leoluca Orlando contra la mafia no se puede comprender plenamente sin reconocer el papel fundamental que la cultura jugó en la reconfiguración del imaginario colectivo de los palermitanos.

Después de todo, despojar a una ciudad de su cultura la reduce a meramente un centro comercial, donde lo único que prevalece son los intercambios económicos circunstanciales entre individuos. Sin embargo, es la cultura la única fuerza capaz de transformar un conjunto anónimo de individuos en una verdadera comunidad. La cultura actúa como el vínculo que nos une, infundiéndonos un sentido de pertenencia y corresponsabilidad compartida. El antropólogo Clifford Geertz describió la cultura como una red de significados que nosotros mismos vamos tejiendo, y en cuyo entramado terminamos por encontrarnos inmersos. Surge entonces la pregunta esencial: ¿qué tipo de red deseamos tejer como ciudad?

Medellín halla en la cultura y el arte su tesoro más preciado; en ellos reside la posibilidad más firme de un cambio auténtico, profundo y perdurable. La rica herencia cultural de esta ciudad, fusionada a las vanguardias tecnológicas del futuro, representa la mayor ventana de oportunidad para un salto cualitativo decisivo en el proceso de metamorfosis de la ciudad. La cultura no solo es sinónimo de identidad, sino también de innovación, cohesión social, diálogo, apertura y mejora en la calidad de vida. “Dadme un punto de apoyo y moveré el mundo”, proclamaba Arquímedes en la antigüedad. La cultura es ese fulcro para el cambio. Un nuevo pacto entre los creativos de Medellín en los dominios de la cultura, la innovación y el ámbito empresarial, se erige como la palanca que la catapultará hacia la configuración de un escenario público permanente, donde el arte y la vida se entrelazan. A su vez, se irán desbrozando nuevas avenidas para su crecimiento económico y el proyecto de vida de sus habitantes.

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