“La democracia, ese frágil equilibrio entre la libertad y la justicia, nunca está completamente a salvo. Su mayor amenaza ya no es únicamente la brutalidad del tirano que la aniquila de un golpe, sino el sutil veneno de quienes, invocando su nombre, la desfiguran hasta vaciarla de sentido. Hoy, los peligros que enfrenta no vienen solo de la opresión declarada, sino de la corrupción de sus principios, de la manipulación de su lenguaje y de la erosión de sus instituciones”.
De esta manera, el presidente del Senado, Efraín Cepeda, arremetió contra el gobierno de Gustavo Petro, señalando que los nuevos populismos, revestidos de promesas redentoras, apelan a las pasiones más inmediatas del pueblo, pero en lugar de fortalecer la democracia, la degradan, convirtiendo la voluntad colectiva en un instrumento de dominación. “Prometen devolver el poder al ciudadano, mientras lo concentran en sus propias manos; hablan de igualdad, mientras eliminan las garantías que protegen la diversidad de pensamiento; exaltan la voz del pueblo, pero desprecian los contrapesos que impiden el abuso”, mencionó en su intervención en congreso anual de Asofondos, que se celebra en Cartagena.
Comentó que desde la presidencia lo señalan de propiciar un golpe y de querer asumir el cargo de presidente, pero recordó que el orden constitucional antepone a otras figuras del gobierno para asumir antes que al presidente del Congreso. “Lea la Constitución”, le aconsejó Cepeda a Petro, quien además insistió en defender la actuación del Congreso frente a las iniciativas que pretende sacar adelante el gobierno. “Seguiremos hundiendo reformas lesivas para los colombianos”.
“No es la primera vez que nuestro país ha visto asediada su institucionalidad. Los colombianos enfrentaron en el pasado reciente al narcotráfico, a los grupos irregulares y a la delincuencia que siempre buscaron debilitar la institucionalidad o ponerla al servicio de sus intereses o su voluntad. Los narcotraficantes pretendían que Colombia avalara sus negocios criminales mientras ellos asesinaban o hacían montajes para ensuciar a todo el que se opusiera a sus criminales intereses. Fueron muchos los periodistas, jueces, lideres sociales, militares, congresistas, policías, funcionarios, empresarios y ciudadanos de común que murieron asesinados por estos criminales. Colombia nunca se rindió ante ellos y nuestras instituciones no se plegaron a su voluntad delincuencial”, añadió.
Cepeda destacó la labor de los fondos de pensiones al hacer referencia al ahorro pensional, que a diciembre de 2024 superaba los $464 billones, un capital que fue aportado por los más de 19 millones de trabajadores afiliados a estas entidades. “Este ahorro que triplica lo que acumulaba el de régimen de prima media, ha crecido un 6,8 % por encima de la inflación en los últimos 20 años, generando rendimientos históricos por $329 billones, cifra no menor”, expresó.
Para el dirigente político, la existencia de un ahorro robusto y una fuerza laboral sostenible fortalece la democracia y reitero que es algo que debe defenderse, pues una ciudadanía económicamente autónoma es menos vulnerable a los excesos del poder y más capaz de resistir las tentaciones del populismo, que busca convertir la dependencia en un mecanismo de control. “Allí donde los individuos pueden gestionar su futuro con dignidad, sin estar sometidos a dádivas políticas, florece una sociedad de ciudadanos libres y responsables. Por ello, defender su existencia es defender la libertad misma, pues solo donde hay independencia económica puede existir una democracia auténtica y vigorosa”, sentenció.
*Enviado especial a Cartagena, por invitación de Asofondos