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La historia de On Cloud, los tenis suizos para atletas, que ahora son los preferidos de tías y abuelas

On Cloud nació para atletas y hoy la usan tías, tíos y abuelos. La historia de la marca suiza que Nike rechazó y que Roger Federer volvió millonaria.

  • On Cloud pasó de ser una zapatilla rechazada por Nike a un negocio de 3.014 millones de francos suizos que conquista a tías y abuelos. FOTO: Tomada de mercadonegro.pe
    On Cloud pasó de ser una zapatilla rechazada por Nike a un negocio de 3.014 millones de francos suizos que conquista a tías y abuelos. FOTO: Tomada de mercadonegro.pe
hace 5 horas
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Olivier Bernhard le reprochaba a su mamá que usara los tenis que él mismo había inventado. Pero esos zapatos, según su cabeza de exatleta, eran para competir, pero no para caminar o ir al mercado.

“Él los había diseñado para competir y la gente los estaba comprando porque eran cómodos, y lo que él no quería es que se volvieran los tenis oficiales de las tías”, contó Macarena Riva, experta en tendencias de negocios y finanzas, y conductora del pódcast Chisme Corporativo.

15 años después, la compañía que fundó vende 3.014 millones de francos suizos al año, cerca de $11.700 millones, y crece a un ritmo del 30% anual. Y buena parte de ese negocio se lo debe justamente a las tías, los tíos y las abuelas que Bernhard no quería como clientes en un principio.

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Un pedazo de manguera de jardín pegado a una suela

La historia arranca en Zúrich, en 2010. Bernhard venía de una carrera dura, era corredor de montaña, campeón mundial de duatlón y seis veces ganador del Ironman Zurich. Durante esos años su patrocinador principal fue Nike.

El problema que quería resolver era viejo y conocido por quienes recorren más de diez kilómetros: los tenis eran cómodos o eran rápidos, pero casi nunca las dos cosas al tiempo.

La historia oficial de la compañía dice que fue el propio Bernhard quien empezó a experimentar con prototipos caseros y terminó pegando trozos de manguera de jardín en la suela de unas zapatillas.

Otra versión le suma un personaje a la historia, un inventor suizo que en 2010 le llevó a Bernhard un sistema para correr hecho con pedazos de manguera recortada, tubitos huecos que amortiguaban la pisada y luego devolvían el impulso. Al final, Bernhard probó el invento, quedó fascinado y salió a venderlo.

Fue primero donde su antiguo patrocinador. Nike lo rechazó. Fue después a Puma. Otro no. “¿Sabes qué? Mejor lo hago yo”, dijo Bernhard.

Se alió entonces con dos exconsultores de McKinsey que compartían su pasión por el deporte: David Allemann y Caspar Coppetti. Cada uno puso 150.000 dólares. Pero Bernhard no tenía un peso. Sus dos socios le prestaron la plata para su parte.

En enero de 2010 nació On Holding AG, en un garaje en medio de los Alpes suizos.

El primer zapato lo consideraron “horrible” y los fundadores lo sabían, tanto que le pusieron por apodo calzado “Frankenstein”. “Se veía horrible como el infierno y estaba improvisado. Pero cuando corrimos con ellas dijimos: ‘Es una sensación única. Similar a andar en una bicicleta de suspensión total’”, le dijo David Allemann a la revista Forbes.

Esos experimentos dieron origen a CloudTec, la tecnología que sostiene todos los modelos de la marca. La idea, según sus fundaciones, es que los elementos huecos de la suela se comprimen cuando el pie toca el suelo y luego se endurecen para impulsar el siguiente paso. La resumen así: “aterrizajes suaves y despegues potentes”.

Tenis de On Cloud. Foto: runrepeat.com
Tenis de On Cloud. Foto: runrepeat.com

De premio suizo a zapatilla de culto entre corredores

Un mes después de fundada la empresa, el prototipo ganó el ISPO BrandNew, uno de los galardones más importantes del mundo en creaciones deportivas. A mediados de 2010 las zapatillas llegaron a las tiendas.

Los primeros compradores fueron corredores dispuestos a pagar 180 euros por un par de una marca que nadie conocía, solo porque eran cómodas.

En 2011 un estudio sobre resistencia mostró que los corredores que usaban la marca registraban frecuencias cardiacas y niveles de lactato en sangre más bajos que los demás. El dato le dio respaldo técnico a lo que hasta entonces era una sensación.

En 2012 salió la Cloudracer, la zapatilla de competencia deportiva. The Wall Street Journal la mencionó como “una de las zapatillas de running más revolucionarias del mercado”. Ese mismo año la triatleta suiza Nicola Spirig ganó la medalla de oro en los Juegos Olímpicos de Londres 2012 usando los zapatos de Bernhard.

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En 2013 llegaron dos fichajes que cambiaron la estructura del negocio, Martin Hoffmann como director de finanzas y Marc Maurer como jefe de operaciones. Ese año abrieron oficina en Portland, Oregón (EE.UU.), en el corazón mismo de la industria del calzado deportivo estadounidense.

De ahí en adelante vino la ampliación del catálogo con las Cloud, las Cloudflyer, las Cloudsurfer, las Cloudflow y la versión de montaña, las Cloudventure.

La marca también entró al terreno del patrocinio de élite. Además de la triatleta suiza Nicola Spirig, apoyó a la selección de deportistas refugiados que compitió en el Mundial de Atletismo de Londres 2017. Le sirvió para construir una imagen incluyente.

Tenis On Cloud.
Tenis On Cloud.

El cliente equivocado más valioso de la historia

El empujón definitivo de la marca vino de una compradora que no era deportista. “¿Y saben quién fue el cliente equivocado más valioso de la historia de On? La esposa de Roger Federer”, contó Riva. “Ella no era triatleta, no era deportista, compró unos tenis On y se los enseña a su esposo”.

Federer se enamoró de la marca y empezó a publicar fotos en Instagram llegando a los torneos con esos zapatos puestos. Los fundadores se enteraron por la prensa y por las redes, consiguieron el contacto y le mandaron un paquete de cortesía, como hacían con cualquier celebridad.

Lo que pasó después lo narró el propio Bernhard: “Él llamó a nuestras puertas publicando fotos en Instagram sobre cómo ir a torneos usando nuestros zapatos, y lo que hacemos a menudo con celebridades como él o actores: enviarles un paquete de ayuda. Regresó y dijo: ‘Oye, ¿podemos salir a cenar a Zúrich?’. ¡Y por supuesto no dijimos que no! Y así fue como nos conocimos y hablamos, y fue agradable, pero solo una semana después dijo: ‘Oye, ¿podría realmente ser socio?’”.

En 2019 Federer entró como inversionista, embajador y parte del equipo de desarrollo de la línea de tenis para cancha. Se quedó con cerca del 3% de la compañía. Poco después apareció “The Roger”, la línea diseñada con él, y el diseño de la marca se volvió más elegante y menos técnico.

Por eso, las cifras explican por qué esa conversación importa, ya que, según Bloomberg, la participación de Federer en la compañía vale unos 500 millones de dólares. Es casi cuatro veces todo lo que ganó en premios durante 24 años de carrera profesional.

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Pandemia, campana en Wall Street y 3.000 millones de francos

Cuando llegó la pandemia, el mundo se puso ropa cómoda y no se la quitó más. On Cloud estaba parada justo en ese punto. Las ventas pasaron de unos 230 millones de dólares en 2018 a casi 1.300 millones en 2022, según los cálculos citados por White Papers.

En 2020 la compañía cerró con ingresos superiores a 425 millones de dólares, un aumento del 59% en un año, según datos de Forbes. Para el primer trimestre de 2021 las ventas netas llegaron a 343 millones, un 85% más frente al mismo periodo del año anterior.

En 2021 salió a bolsa en Nueva York. Los fundadores llegaron corriendo por la orilla del río Hudson a tocar la campana. La acción arrancó en 24 dólares y en poco tiempo tocó los 51. En 2024 la empresa valía en bolsa alrededor de 11.000 millones de dólares. Y en 2025 superó por primera vez los 3.000 millones de francos suizos en ventas anuales.

El reparto de esa riqueza también quedó registrado, ya que la participación de Olivier Bernhard vale 623 millones de dólares, la de Caspar Coppetti 579 millones y la de David Allemann 567 millones. Todo eso salió de unos pedazos de manguera del patio de la casa.

El deportista devenido empresario Olivier Bernhard, y su novedosa zapatilla. FOTO: On / Logan Swney
El deportista devenido empresario Olivier Bernhard, y su novedosa zapatilla. FOTO: On / Logan Swney

Por qué se volvieron los tenis de las tías, los tíos y las abuelas

La marca On cuando diseñó sus zapatos no lo hizo pensando en adultos mayores. Y aun así terminó siendo la marca de referencia de un público que camina todos los días, que los compra por salud o que simplemente quiere llegar al final del día sin dolor en los pies.

La razón principal es la comodidad. Podólogos y especialistas en calzado señalan que la tecnología CloudTec entrega una amortiguación ligera, reduce el impacto al caminar y sostiene bien al pie durante muchas horas de pie.

Hay un segundo motivo, más práctico, buena parte de los modelos trae sistemas de ajuste rápido que evitan tener que amarrar cordones. Para un adulto mayor, o para alguien que se levanta de afán, eso pesa más que cualquier detalle técnico.

Con los años, las On Cloud se volvieron comunes entre personas mayores que caminan a diario, profesionales de la salud que pasan turnos completos de pie, viajeros frecuentes y usuarios urbanos que prefieren la comodidad antes que la moda.

En ciudades de Estados Unidos y Europa el fenómeno tomó forma de caricatura en redes sociales: “las tías con buen poder adquisitivo” o “los abuelos activos”. Y la experta Riva cerró: “Todo eso gracias a los clientes que Oliver no quería, a las tías como Rosa Laura y como yo”.

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Lo paradójico es que la misma suela agujereada que espantaba compradores terminó funcionando como marca de identidad. Lo que parecía demasiado técnico o poco atractivo pasó a ser una alternativa premium frente a Nike, Adidas o New Balance.

El público joven también entró, debido a que hoy las On Cloud aparecen combinadas con pantalones cargo, camisetas ajustadas, chaquetas Arc’teryx y un matcha latte en la mano. La marca reforzó ese giro con colaboraciones que la sacaron del mundo deportivo como Zendaya y, más recientemente, la casa española Loewe.

Un periodista que probó la última versión, las On Cloud 6 Waterproof, describió así el momento de abrir la caja: “¿Pero cómo combino estas zapatillas?”. Su veredicto después de usarlas fue otro. “Son comodísimas, incluso para mis pies anchos”, escribió, y detalló la construcción ligera en poliéster reciclado y caucho, el cuello más ancho que facilita ponérselas, el sistema Speedlace para ajustarlas rápido y la membrana impermeable que deja resbalar el agua.

“La suela y la entresuela hacen que caminar sea muy cómodo. Equipadas con una speedboard y tecnología CloudTec de gravedad cero, las Cloud 6 hacen que cada paso resulte seguro, amortiguado e increíblemente confortable”, agregó.

La marca sigue aferrada origen deportivo, ya que atletas con sus zapatos ya ganaron las maratones de Boston, Nueva York y Barcelona. La meta declarado tiene fecha. “Nuestro objetivo como marca es estar en el podio en los Juegos Olímpicos de Los Ángeles 2028”, señalan desde On.

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