Curiosa coincidencia: el doctor en Economía José Darío Uribe Escobar asumió la Gerencia General del Banco de la República en enero de 2005, cuando la tasa anual de inflación estaba en 5,5 %; 12 años después, uno de los indicadores más sensibles para los hogares colombianos cerrará 2016 en una cifra muy similar a ese 5,5 %, según proyecta el mismo banquero central.
Y aunque los dos últimos años enfrentó días difíciles por la trepada de la inflación, fruto de muchas razones que se salen de las manos de un Emisor, bajo la batuta de Uribe se mantuvo durante seis años consecutivos (2009-2014) una tasa de inflación que promedió 2,82 %, muy cerca del 3 % definido para la estabilidad de precios en el país.
Ahora, próximo a prender velas de sus 58 años, cumplió el periodo máximo de ley y dejará un cargo definitivo para orientar la política monetaria, uno de los pilares de la economía nacional.
Riguroso, parco, reflexivo y cuidadoso en cada palabra que pronuncia, como una caja fuerte con muchas claves, este medellinense fue el mayor guardián de una inflación baja y estable en el mediano plazo durante dos gobiernos (Uribe y Santos) y cuatro ministros de Hacienda (Carrasquilla, Zuluaga, Echeverry y Cárdenas).
Aficionado a la salsa, en estos 12 años le ha tocado bailar con la bonita y la fea. Ha calculado sus posturas antes los choques económicos que afectan una deseable estabilidad en los niveles de precios que pagan los colombianos.
Con todo y apreciación y devaluación del peso frente al dólar, la montaña rusa de la cotización del petróleo, la crisis financiera global, el cambio climático y hasta ese mal crónico de un país que gasta más de lo que tiene de ingreso (déficit de cuenta corriente), aún así, en la gerencia de “J. Uribe”, como le dicen sus más cercanos, la inflación promedió 4,3 %, la tasa más baja en más de un siglo para un periodo consecutivo de 12 años.
Sentado, cómodamente, en una amplia oficina de la sucursal del Banco, en el Parque de Berrío, aclara cada tanto que sus logros no son personales sino colectivos. Se refiere al equipo técnico, los otros seis miembros de la Junta del Emisor y a quienes le ayudaron a llevar adelante la tarea monetaria, investigativa, de educación financiera y cultural de la entidad pública más confiable del país, según el último Panel de Opinión de la firma Cifras y Conceptos.
Esa muestra de credibilidad no es gratuita y por eso la historia económica le seguirá reconociendo con los años a José Darío Uribe su perfil de tecnócrata prudente. Esa cualidad para los ortodoxos y dolor de cabeza para los periodistas, ha sido definitiva para preservar un activo que vale más que todos los billetes que imprime el Emisor: la independencia de las decisiones monetarias frente al Gobierno y cualquier otro poder público o privado.
Ahora esa será una de las mayores herencias para quien lo releve, según lo decida la junta del Banco en una semana (ver Dicen de...). Entre tanto, Uribe no anticipa qué hará en 2017, pero sí da puntadas de una reforma tributaria (ver recuadro) y revela otra afición al margen de su pasión por el Atlético Nacional: ver deportes, así se reproche que no los practique (ver En un minuto).
Luego de una carrera de 23 años en el Emisor (ver Protagonista), ya empezaron para él las despedidas. A un mes exacto de dejar el cargo, así respondió a EL COLOMBIANO José Darío Uribe, la persona y el gerente.
¿Extrañará las reuniones con la Junta y los equipos técnicos del Banco?
“Da algo de nostalgia, por supuesto. Son muchos años y lazos afectivos con el equipo del Banco y los miembros de Junta. Pero también el retiro es algo que tenía procesado hace rato y sabía que hasta el 3 de enero de 2017 llegaba. Ya hice lo que tenía para hacer y es hora de un cambio”.
¿Cómo es eso de ser guardián de una inflación que no depende solo de usted?
“En el corto plazo hay aspectos que no son controlables, como un fenómeno de El Niño que puede disparar los precios de alimentos, ahí no hay nada qué hacer. Pero en un horizonte de mediano y largo plazo, la inflación es un fenómeno netamente monetario: en la medida que se tiene control sobre la cantidad de dinero, se puede controlar la inflación”.
¿Cuál es la mayor satisfacción que se lleva?
“Un logro colectivo: haber alcanzada la estabilidad de precios, definida como inflación cercana al 3 %. La inflación entre 2009 y 2014 promedió una tasa levemente inferior a ese 3 %. En los dos últimos años hemos tenido una desviación, pero por factores temporales y hemos comenzado a superarlos. Esperamos que en 2017 baje y en los años siguientes estemos de nuevo en 3 %”.
¿Y hay alguna tristeza, tarea inconclusa?
“Realmente no tengo ninguna decepción. En muchas áreas me hubiera gustado hacer más. Por ejemplo, avanzar a mayor velocidad en pagos electrónicos, algo que no depende solo del Banco, sino de acciones del Gobierno, como regulador de los sistemas de pago de bajo valor, y del sector privado (...). Hay muchas cosas por hacer. Los retos que tiene el país y el Banco son enormes”.
¿Cuáles son las tareas que deja a su sucesor?
“Dejaremos un informe muy detallado de lo hecho y los desafíos que hay. Por ejemplo, las tendencias mundiales de internacionalización y digitalización de los sistemas financieros, incluido el colombiano, genera enormes retos, tanto para el Banco como para otros actores de la economía”.
¿Pondrá en ese informe algún asterisco para no descuidar el aporte cultural?
“Esta actividad tiene profundas raíces históricas en el Banco y seguro va a continuar el enorme impacto que tiene el Banco en la preservación y promoción de la cultura. En estos años pudimos avanzar mucho en ese frente por fuera de Bogotá, intensificando actividades en las sucursales”.
¿Cuál fue el momento más complejo que enfrentó?
“Varios relacionados con la defensa, con convicción y determinación, de tener una tasa de cambio flexible (el valor lo fija el mercado). En mi opinión, a partir de una concepción equivocada de lo que puede y no hacer el Banco, fueron muchas las críticas en tiempos de fuerte apreciación del peso frente al dólar, revaluación causada no solo por los mayores precios internacionales del petróleo, sino también por fuerte aumentos en su producción en el país”.
También hubo tensión al subir la tasas de interés por choques externos...
“En 2008, y recientemente por el fenómeno de El Niño, recibimos choques temporales en precios internos de alimentos y en precios de bienes básicos (commodities) en el mercado internacional, que simultáneamente elevaron la inflación y bajaron el crecimiento. Por razones que nosotros consideramos fuertes y bien sustentadas, respondimos con incrementos de tasas de interés”.
¿Cree que la independencia del Banco se ve vulnerada con declaraciones desde el Gobierno o el empresariado frente al manejo de tasas?
“Esos pronunciamientos no afectan en nada la independencia de los miembros de la Junta al tomar sus decisiones porque tenemos independencia para manejar todos los instrumentos de política monetaria. Las opiniones del Gobierno, considero, deben venir canalizadas por el Ministro de Hacienda, como parte de la Junta. Pero lo que sí creo es que esos pronunciamientos reiterados y públicos del Gobierno dirigidos al Banco hacen daño a la efectividad de la política monetaria y dejan mal parado al país ante la comunidad financiera internacional moderna”.
¿Por qué?
“Cuando el Banco quiere consolidar una reducción de expectativas de inflación necesita estar fuerte en su credibilidad. Hay pronunciamientos que pueden debilitar esa credibilidad y llevar a interpretaciones incorrectas, como que las decisiones se tomaron por presión, cuando no es así”.
Pasando a la coyuntura, se vienen días de discusión del ajuste del salario mínimo: ¿por qué piensa que no se debe tener en cuenta la inflación del año anterior?
“Uno quisiera que tomaran en cuenta los criterios de inflación esperada, la inflación meta, los crecimientos de productividad y un fenómeno muy preocupante en Colombia: por cada persona que gana el mínimo, hay más de tres que ganan menos de eso. Así que incrementos fuertes puede llevar a que más y más personas estén condenadas a la informalidad”.
Ahora le achacan al alza de la tasa de interés del Banco parte del bajo crecimiento de la economía
al tercer trimestre, ¿qué responde?
“Mucho antes de que comenzara a caer el precio del petróleo, ya el país (sectores público y privado) gastaba mucho más que su ingreso. Con la caída de los precios del petróleo, inexorablemente, el crecimiento del gasto tenía que disminuir. En el corto plazo, eso se refleja en un menor crecimiento. Si las autoridades fiscal y monetaria hubieran pretendido mantener el crecimiento del gasto en el pasado con una caída del ingreso, se habrían generado desbalances enormes y, probablemente, estaríamos hoy en medio de un proceso brusco de ajuste, con caídas fuertes de crecimiento, con aumentos de tasas de desempleo y pobreza”.
Un dólar caro en 2017 será barrera para que la inflación disminuya y vuelva al rango meta (2 % a 4 %)?
“En el último año hemos tenido una pequeña revaluación. Si nos mantuviéramos en esos niveles, es de esperar que las presiones sobre precios, que se dieron con la devaluación pasada, continúen disminuyendo en próximos meses y esto contribuya a que la inflación se sitúe por debajo del 4 % el año entrante”.
Finalmente, leí hace poco que no descarta la política, ¿cómo es eso?
“Realmente no me he visto ni me veo en política. Pero soy de la idea de ‘nunca digas nunca’”.
Entonces ya desde las universidades le han ofrecido cátedras o puesto...
“Solo hasta que esté nombrado quien me sucederá tendré conversaciones específicas sobre mi próxima vida laboral”.
Algo más: ¿cómo recibió el nuevo acuerdo entre Gobierno y las Farc?
“No me ponga a opinar sobre eso que me mete en territorios que no son del Banco”.