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Reina la desolación en el Parque Lleras: cada vez hay más locales cerrados y menos turistas

Esta histórica zona rosa de Medellín enfrenta una desbandada de comercios tras la caída del turismo, operativos “desmedidos” de la Policía y el cierre de bares y restaurantes.

  • La crisis responde a la drástica reducción de turistas, pérdidas de hasta 90 % en ventas, incrementos en costos de arriendo (hasta $42 millones) y operativos policiales continuos que, según comerciantes, ahuyentan a cientos de clientes. FOTO Manuel Saldarriaga.
    La crisis responde a la drástica reducción de turistas, pérdidas de hasta 90 % en ventas, incrementos en costos de arriendo (hasta $42 millones) y operativos policiales continuos que, según comerciantes, ahuyentan a cientos de clientes. FOTO Manuel Saldarriaga.

La otrora zona rosa de Medellín, la de Al Rojo, New Orleans y Le Bon, hoy luce deshabitada. De aquellos restaurantes y bares que hicieron el Parque Lleras referente del entretenimiento y la gastronomía en la ciudad quedan los recuerdos y un aire de desolación.

El panorama preocupa tanto a visitantes como a comerciantes que aún sobreviven en la zona por el ímpetu, la terquedad o la esperanza de que volverá a ser la de hasta hace una década. En una cuadra la mitad de los locales tienen avisos de “se arrienda” o “se vende”. Unos más están abandonados, sucios, deteriorados.

Asobares, gremio que ha recogido el sentir y el agobio de los propietarios, presenta un indicador alarmante: de 24 afiliados de la zona, hoy solo quedan siete.

Pero, ¿qué está pasando con el sitio que alguna vez fue el preferido de lo medellinenses? Era el de los cumpleaños, las despedidas de solteros, el punto de encuentro; al que iban los muchachos de Eafit, el CES o de cualquier otra universidad a celebrar unos grados o el final de clases. Ya no es así.

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Para entender el fenómeno del Lleras hay que remontarse a una transición que lo colmó de gringos, europeos y asiáticos, una tendencia acorde a la Medellín que se puso en el mapa del mundo como destino atractivo para los extranjeros. Con esa tendencia que excluyó a los locales se creo un entorno de prostitución y drogas.

Hoy la realidad es otra. Aunque las trabajadoras sexuales continúan merodeando en las noches, el turismo ha bajado y con ello los ingresos de los establecimientos se redujeron ostensiblemente.

“Ya no hay tantos turistas. Esto está muy solo, y ya poco se ve el flujo de personas”, comenta Alba Callejas, empleada de una lavandería y café del sector, un negocio pensado en subsistir de los extranjeros. La mujer agrega que hasta hace un par de meses vendían $1 millón diarios y actualmente, en promedio, hacen $300.000.

Extranjeros “indeseados”

La degradación del Parque Lleras comenzó a consolidarse en 2020. La falta de controles y estrategias de la Alcaldía de ese entonces influyeron en una problemática que algunos caricaturizaron como “Medellín, un prostíbulo a cielo abierto”.

Desde marzo del 2024, asegura la actual Administración, están ejecutando con la Policía, el Ejército y Migración, el “Plan Lleras” para garantizar la seguridad, el orden y la convivencia en este sector. Ante la gravedad de las denuncias, el alcalde Federico Gutiérrez ordenó suspender temporalmente la demanda o solicitud de servicios sexuales y actividades afines –así como su promoción y publicidad en cualquier formato– en el espacio público de la zona.

La decisión de Gutiérrez se dio a raíz de la grave problemática de explotación sexual infantil en la ciudad, sobre todo en este exclusivo y turístico sector, con el detonante del caso de un ciudadano estadounidense encontrado, en marzo de ese año, al interior de un hotel con dos niñas de 12 y 13 años.

Las cifras reveladas por la Administración Distrital para sustentar la medida son elocuentes: en 2023 en la zona se registraron 240 de víctimas de explotación sexual infantil, mientras que en 2022 hubo 197 y en 2021, 298 casos.

Sin embargo, para Juan Pablo Valenzuela, director de Asobares, el remedio resultó peor que la enfermedad. Asegura que si bien los controles son necesarios y se debe erradicar la ilegalidad, se está estigmatizando al turista y los operativos de las autoridades vienen siendo desproporcionados.

“He visto operativos con 25 policías. Se quedan en el negocio dos, tres horas, piden la misma carpeta de papeles de los ocho días anteriores”, afirma.

Este comerciante considera que esas intervenciones afectan la confianza de los clientes y agravan los problemas económicos de los establecimientos.

“En esos operativos caen buenos y caen pecadores. Hay unos empresarios serios de muchos años. Empresarios buenos y serios que están en el parque y la están pasando muy mal (...) y me han llamado hasta llorando”, agrega Valenzuela.

A los operativos desproporcionados, el director de Asobares suma como causa de los cierres de locales en el Parque Lleras que la ausencia de turistas y visitantes que no alcanza para sostener los negocios: “muchos han cerrado por tema económico, porque realmente el flujo de turistas y de personas no les da para sostener la operación”.

Sebastián Londoño es socio del bar Rooftop, y está en el Lleras hace más de una década. Asegura que que las ventas de su negocio cayeron entre 85% y 90% por los operativos de control en la zona y que lleva entre cuatro y seis meses al borde del cierre. Pese a la situación, decidió invertir para adecuar el establecimiento y cumplir las exigencias de la Alcaldía, porque confía en su negocio y en el público al que atiende.

“A nuestro negocio han subido los bomberos 35 veces, Sanidad, o sea, todo se ha hecho bien y siempre sale bien. Pero, sí ha sido, pues, una persecución muy grande, aunque nosotros no pertenecemos, a lo que ellos quieren atacar y que no lo compartimos ese tipo de negocios en la zona”, añade.

Londoño, para mantener su negocio, optó por hacer una millonaria reforma con el fin de evitar de reducir el ruido hacia el exterior del local.

”La Policía, la Alcaldía, me sacan la gente, me la aburren. La gente se lleva una mala experiencia y ya no vuelve. Son exagerados los controles, totalmente desmedidos”, concluye.

Crisis no es solo para bares

Basta caminar las calles que rodean el parque, que luce esplendoroso, ordenado, y al que se le nota la mano de la Administración, para darse cuenta de la crisis que agobia al sector, y que no solamente afecta a restaurantes y bares.

En la lavandería que trabaja Alba Callejas la disminución de las ventas ya obligó a los propietarios a reducir la planta de empleados: pasaron de cuatro colaboradores a una sola persona.

Y la historia se repita por cada rincón del sector. Sara García tiene un establecimiento de artesanías hace 20 años en el Lleras y confiesa que sus ventas han caído hasta un 80% en los últimos cuatro años; lo atribuye, entre otras causas, a la baja del turismo, la inseguridad y la presencia de trabajadoras sexuales.

“Antes había más turismo, más más familias que podían venir con sus hijos a caminar el parque, a conocer Medellín y, bueno, gente de otros lugares, pero ahora a gente se abstiene de ir a ver trabajadoras sexuales”, dice y pide a las autoridades impulsen nuevamente el turismo.

Arriendos millonarios

Juanita Cogollo lidera la Corporación Provenza, parte del perímetro del Lleras, un sector que los comerciantes decidieron blindar de la prostitución, al no admitir a esas personas y con controles permanentes por las vías.

Cogollo se une a la preocupación por la desbandada de cierres de establecimientos comerciales y advierte una actitud que califica como insensata e incluso usurera en algunos propietarios de locales que cobran arriendo mensual hasta de 42 millones de pesos.

“Tristemente los arrendatarios no se dieron cuenta que nosotros (los comerciantes) antes les cotizamos las propiedades, pero ya se quieren creer un socio más, mejor dicho, muchos negocios de Provenza están trabajando para pagar el arriendo”.

¿Todos ponen?

María José Bernal Gaviria, directora de Fenalco Antioquia, considera que el Lleras vive actualmente una crisis, pero aclara que esta no es ajena a lo que padecen los bares y restaurantes de otras zonas de Medellín y Antioquia por cuenta de un “coctel” mortal que tiene que ver con el alza del salario mínimo, los recargos nocturnos y la reducción de la jornada laboral que han elevado en más del 30% los costos de este tipo de negocios.

“El tema de los de los restaurantes es algo generalizado, no es solo el Lleras. Me lo dicen los afiliados, en Laureles, en El Poblado, en centros comerciales también se puede ver, o sea, no la están pasando bien, precisamente, porque ven una contracción en el consumo. Muchos no pueden cerrar temprano sin perder ventas y enfrentan la quiebra; varios planean cerrar después de diciembre”, explica.

Bernal, a su vez, hace un llamado a las autoridades a combatir el crimen organizado sin estigmatizar al turismo y revitalizar el sector con mensajes positivos y más comercio.

“Tengo total certeza de que recuperar el Lleras es posible. Creo que se pueden hacer esfuerzos muy interesantes por parte del comercio, atraer en esos locales que tienen vacancia, que están desocupados, a más comercio, restaurantes, que quieran darle una nueva cara al sector”, enfatiza.

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Tanto líderes gremiales como comerciantes coinciden en apoyar los controles para erradicar la ilegalidad y que el Lleras vuelva a ser la zona rosa que fue hasta 2015, pero, al tiempo, consideran que las campañas de la Alcaldía para prevenir los delitos sexuales son estigmatizadoras del turista y están borrando lo que tanto se había logrado en atraer visitantes e inversión extranjera.

“El turista llega al aeropuerto y es un agobio. Conocí a un español que venía anualmente con su esposa y sus dos hijas. Querían comprarse una finca, porque el señor ya está mayor, pero, me dijeron: no vamos a volver, porque no aguantamos más requisas de cuatro horas en el aeropuerto, como si fuéramos lo más malo del mundo. Para ajustar, llegamos acá y hay vallas que lo hacen sentir a uno como un criminal”, concluye Cogollo.

Bloque de preguntas y respuestas:

¿Por qué hay crisis de comercios en el Parque Lleras de Medellín?
La crisis responde a la drástica reducción de turistas, pérdidas de hasta 90 % en ventas, incrementos en costos de arriendo (hasta $42 millones) y operativos policiales continuos que, según comerciantes, ahuyentan a los clientes.
¿Qué es el Plan Lleras y por qué genera polémica?
Es una estrategia de la Alcaldía de Medellín con la Policía para combatir la explotación sexual infantil. Los comerciantes apoyan el control a la ilegalidad, pero denuncian que las inspecciones excesivas estigmatizan al turista formal.
¿Cuántos bares han cerrado en el Parque Lleras recientemente?
Según Asobares, de 24 establecimientos afiliados en el Parque Lleras, actualmente solo quedan 7 operando. Diversos locales lucen abandonados o en oferta de arriendo y venta.

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