El largo historial de disputas por el espacio público en ese triángulo conformado por el parque de los Deseos, el Parque Explora y el Jardín Botánico sumó un nuevo capítulo.
La semana pasada Espacio Público llegó con el anuncio de desalojo a cerca de 25 artesanos y comerciantes que se apostaron con sus toldos y puestos de trabajo afuera del ingreso peatonal del Jardín Botánico, justo al lado de las columnas del metro. Según denuncian los comerciantes integrantes de Asocarabobo, la orden llegó en medio de un procedimiento cargado de intimidaciones y falta de diálogo. Fue, aseguran, una orden verbal y perentoria: o desmontaban voluntariamente a más tardar el viernes 7 de julio sus lugares de trabajo, o lo haría la Alcaldía por la fuerza. El desalojo no ocurrió el fin de semana, pero la amenaza sigue.
Lo que quieren saber los artesanos, según señala Ana Peña, presidente de Asocarabobo, es cuál fue el pecado tan grande que cometieron para motivar una decisión tan abrupta por parte de la Alcaldía de Medellín.
El comercio informal en Carabobo Norte no es un fenómeno reciente. Es, de hecho, uno de los pilares fundamentales en una zona cuya recuperación convirtió a Medellín en referente internacional de transformación social y urbana. A la oferta del Explora, el Jardín Botánico y el Planetario se suma toda una oferta gastronómica, comercial y de entretenimiento que emana de los propios ciudadanos de la comuna 4, la economía popular en todo su esplendor, que convierten a Carabobo Norte en un modelo de apropiación del espacio público que, tal vez, no tiene comparación con ninguna otra zona en Medellín.
En la franja de la avenida que colinda con el Explora y en el Parque de los Deseos (o de la Resistencia), los venteros informales han sido claves en situaciones puntuales.
Por ejemplo, tras los desmanes ocurridos durante el estallido social, ayudaron a las entidades del sector a recuperar para la ciudadanía los espacios golpeados por el vandalismo.
Sin embargo, en ese punto específico hoy en disputa no existía hasta el año pasado comercio informal. El sitio hace parte del paseo peatonal cuya construcción se remonta al histórico acuerdo entre la Alcaldía de Sergio Fajardo y las directivas del Jardín Botánico en 2005, en la que la Alcaldía financió al Jardín para evitar su desaparición a cambio de que sus dueños le entregaran el perímetro del Jardín a la ciudad para construir el paseo peatonal que sería clave en ese nuevo acuerdo social que permitió la apropiación de un sector otrora deprimido, al que ninguna familia, en su sano juicio, quería arrimar.
Sin embargo, para los vecinos del sector y los turistas transitar por allí se convirtió en un suplicio por cuenta de la inseguridad. Y es que, salvo los fines de semana, el paseo peatonal siempre fue poco transitado y los peatones se volvieron presa fácil de los ladrones que bajaban desde Lovaina.
Y eso es justamente lo que reclaman los artesanos. Según su vocera, su presencia allí trajo al sector limpieza, seguridad y convivencia. Incluso han liderado tomas culturales en las que brindan espacios a jóvenes artistas y han adelantado actividades con organizaciones como Cor2panes para ofrecer alimentación y atención a personas en situación de calle.
Eso sí, reconocen que con sus toldos de madera y plástico, donde producen y venden sus artesanías, ocupan un espacio importante que le pertenece a la ciudadanía.
No obstante, Ana Peña señaló que es posible llegar a un consenso que permita un aprovechamiento legítimo del entorno y su derecho al trabajo digno con un corredor artesanal que se sume a la oferta de la que puedan gozar turistas y familias.
Sin embargo, la Alcaldía, a través de la Subsecretaría de Espacio Público, tiene una mirada diferente del asunto. En respuesta escrita a EL COLOMBIANO señaló que los artesanos pudieron ubicarse en este punto gracias a la feria artesanal que hizo parte del Plan Navidad y que comenzó en noviembre de 2022. Señala la dependencia que los eventos transitorios tienen un término mensual y solo pueden ser prorrogados por dos meses más.
Por eso, indican, en lo que a la Alcaldía compete no adelantarán un desalojo sino una “restitución del espacio público”. Entre otras razones, aseguran, porque a la luz del manual de Espacio Público y la norma de aprovechamiento económico, las construcciones, el bodegaje y las extensiones que montaron los artesanos son irregulares y atentan contra la normativa.
Respecto a los señalamientos de un procedimiento abrupto y carente de diálogo previo, la Subsecretaría sostuvo que sí les ofreció encuentros y que, incluso, les planteó la opción de solicitar un permiso transitorio para aprovechamiento económico, es decir, pagar para trabajar allí.
Ayer, según la Alcaldía, estaba agendada una reunión con los artesanos para “analizar” su ubicación en “puntos de alto interés turístico”. Pero la conclusión es firme: deben irse de allí. Algunos comerciantes y asiduos del sector opinan que la verdadera discusión de fondo es el doble rasero que tiene la Alcaldía para medir quién tiene derecho a beneficiarse del turismo que la misma administración promueve con tanto interés. Lina María Cuartas, quien hasta el año pasado administró un local contiguo a la Casa de Justicia del Bosque, y es frecuente visitante del sector con sus hijos, considera que a la Alcaldía le falta transparencia para definir quién tiene derecho a beneficiarse del turismo. “En El Poblado hay zonas enteras que son de espacio público y están en manos de privados. ¿Por qué unos sí y otros no? ¿Qué sentido tiene fomentar el turismo si el beneficio es para unos pocos?”, cuestionó.