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América Latina | PUBLICADO EL 16 julio 2021

Los consensos que darían nacimiento a un nuevo Chile

  • La convención que redactará la nueva Constitución de Chile. Foto: EFE.
    La convención que redactará la nueva Constitución de Chile. Foto: EFE.
  • La convención que redactará la nueva Constitución de Chile. Foto: EFE.
    La convención que redactará la nueva Constitución de Chile. Foto: EFE.
Juan Diego Quiceno Mesa

Chile se embarcó desde el pasado 4 de julio en la escritura de una nueva Constitución Política. El país intenta de esta manera relanzar un proyecto de nación más diverso y que de cabida a las millones de personas que se movilizaron entre finales de 2019 e inicios de 2020, pidiendo cambios estructurales en el Estado chileno. Tras aprobar en un plebiscito (el 25 de octubre de 2020) el nacimiento de una nueva carta magna, el pueblo chileno eligió a los 155 convencionales que tendrán la tarea de proponer un texto constitucional que, de nuevo, tendrá que ser aprobado por el pueblo.

El Observatorio Nueva Constitución es una alianza civil conformada por académicos, expertos en políticas públicas y miembros de universidades, que se ha propuesto analizar y debatir el proceso constitucional en Chile, inédito en ese país (es la primera constitución que se va a discutir y aprobar en democracia). El Observatorio ha analizado juiciosamente las propuestas de los convencionales y ha elaborado unas propias. EL COLOMBIANO conversó con José Ignacio Ñunez, académico de la Universidad Central de Chile e investigador del Observatorio, con el fin de entender el proceso chileno.

La Convención chilena cumple poco más de dos semanas en funcionamiento, ¿cuál es el balance?

Como podría pasar con toda instancia colegiada que por primera vez va a redactar una constitución democráticamente en los 200 años de nuestro país, acontecieron cuestiones que podían dar una sensación de desorden. Pero mi diagnostico en la practica es que era bastante natural que ocurriera dado las condiciones. En Chile nunca hemos redactado una constitución proveniente de un órgano colegiado, masivo, de 155 integrantes. Por lo tanto, es una experiencia completamente novedosa, no solo en la historia chilena, también mundial, porque es la primera Convención que tiene escaños reservados a pueblos originarios y que es paritaria.

Además, viene de un antecedente: en Chile se sucedieron diversas manifestaciones que buscaban el cambio constitucional. Los ánimos estaban bien caldeados y el resultado de la elección de convencionales demostró que los partidos políticos están fragmentados, debilitados. Que el país requiere una renovación del sistema de los partidos políticos y hoy día nos encontramos con que hay muchas fuerzas políticas en la Convención y no hay ninguna que por sí sola sea mayoría y que pueda llevar la batuta.

La Convención eligió a Elisa Loncon, una indígena mapuche, como presidenta, ¿qué menaje envía eso?

Chile es uno de los dos o tres países de toda América que no tiene ninguna mención a los pueblos originarios y en la que no figura la palabra indígena en su constitución actualmente. El hecho de que existan 17 escaños reservados para pueblos originarios y que la presidencia de la Convención la tenga una persona mapuche, es sumamente emblemático y es simbólico de un cambio de mentalidad y de sociedad. Que pertenezca a un pueblo originario no la hace mejor convencional que alguien que no pertenece a un pueblo originario, pero el hecho de que la Convención haya elegido a una persona mapuche es una señal importante de que lo mínimo que se va a lograr es un reconocimiento constitucional a los pueblos originarios, una señal política que posiblemente se va plasmar en el texto de la nueva constitución.

A pesar de que el proceso apenas inicia (y puede durar un año), ¿qué consensos cree que existen y qué temas serán objeto de mayor discusión?

El Observatorio desarrolló un estudio de las propuestas que planteaban los casi 1.500 candidatos que se presentaron a elección de convencionales. Y ahí se identificaron ciertos elementos que eran mas o menos compartidos por la gran mayoría de ellos. En la materia en la que existe mayor acuerdo es que este proyecto constitucional debe contemplar un incremento y fortalecimiento de los derechos fundamentales. Particularmente, en los derechos económicos, sociales, culturales y ambientales, que hoy día en Chile figuran nominalmente en la constitución pero están de alguna forma vacíos de contenido y tampoco están resguardados por lo que ustedes llaman en Colombia Acción de tutela.

Tenemos mencionado el derecho a la educación, por ejemplo, pero no se resguarda un contenido fuerte de ese derecho y tampoco se puede accionar frente a tribunales para procurar su cumplimiento o satisfacción. En orden de preferencia o importancia, aparecía en nuestro estudio el derecho al trabajo, educación, salud y a seguridad social, y un poco mas atrás, pero dentro del ranking de los mas mencionados, derecho a la vivienda digna. En eso parece existir un gran acuerdo. Y eso configuraría a Chile en un estado social de derecho, cosa que hoy día no acontece, en términos estructurales. También hay un importante acuerdo en descentralizar el ejercicio de poder. No con intensidad tal para llegar a convertirnos en un Estado federal, pero si en un Estado descentralizado o tal vez, si es que se llega a una alternativa mas extrema, lo que se conoce como un estado regional al estilo de las comunidades autónomas de España, un escenario poco probable pero establecer una descentralización es algo que va a acontecer.

En materia de régimen político existe una demanda bien importante para atenuar las facultades que tiene el presidente de la república. Chile sigue un sistema presidencial, pero, comparativamente con otros países, las facultades que tiene el presidente son exhorbitantes. Prácticamente interviene en todos los poderes del Estado. Aquí la teoría de los pesos y contra pesos de alguna forma favorece que el presidente de la república sea un peso y un contra peso sobre todo el resto de los poderes del Estado, incluso respecto al Tribunal Constitucional, pues elige directamente a tres miembros. Incide en los nombramientos mas importantes del poder judicial, tiene iniciativa exclusiva en la presentación de proyectos de ley que son de importante relevancia para el funcionamiento del Estado. Y así, un sinnúmero de cosas. Hay consenso en que hay que disminuir las facultades del presidente. En lo que existe desacuerdo es en qué manera se va a hacer, si nos vamos a convertir en un estado semi-presidencial o si vamos a incorporar herramientas de un régimen parlamentario, por ejemplo, pero el acuerdo esta en el objetivo.

Ya que habla de cambios estructurales, ¿cuál es el papel actual del Estado chileno en la vida de los ciudadanos?

Se describe hoy día en Chile al Estado como uno organizado bajo el modelo subsidiario. Y lo que demanda hoy día la gente es que se reemplace esa visión, porque las personas solían percibir el Estado de dos formas: o como una entidad ausente, que no servia de ninguna forma para resolver los problemas, o como una entidad que únicamente perjudicaba a las personas. Y la solución para eso es cambiar el modelo de estado subsidiario hacia un modelo social de derecho o solidario, o ambas, que no son cuestiones incompatibles. Se requiere una mayor participación del Estado, tanto en la provisión de bienes básicos para la vida de las personas como en la protección del ejercicio de los derechos.

Durante décadas Chile fue ejemplo de crecimiento económico en la región. ¿Va a cambiar el sistema económico chileno?

Las cifras que eran admiradas por otros países eran las macroeconómicas. Y las cifras macroeconómicas existen con base en promedios. Hay un poeta muy famoso en Chile que se llama Nicanor Parra. Y él tiene un poema que clarifica con nitidez cual es el problema. Se llama La dictadura de los promedios. Dice: usted tiene dos panes, yo tengo uno, promedio per capita de panes por persona, un pan. Y eso es lo que acontece en Chile. El problema no es que no exista riqueza, el problema es que esta mal distribuida y muy concentrada. No solamente riqueza sino también oportunidades y el resto de la satisfacción de bienes básicos. ¿Existe algún peligro en torno a que el crecimiento económico disminuya? Eso es una suspicacia que suele estar presente en todos los procesos constituyentes.

En Chile la Convención constitucional tiene que respetar tres cosas: el régimen republicano y democrático de gobierno (no nos podemos convertir en monarquía, por ejemplo, caricaturizándolo un poco); no se pueden dejar sin efecto las sentencias firmes, lo que ya está dictaminado por un tribunal; y tercero, tienen que respetarse los tratados internacionales ratificados por Chile y que están vigentes. Y en esos tratados internacionales existe una protección de la libertad de comercio, una protección del derecho de propiedad, existe la libertad para desarrollar actividades económicas. Por lo tanto, cambios en ese tema no van a pasar, es un fantasma que algunos sectores levantan para decir que la Convención va a llegar y nos va a convertir, peyorativamente hablando, en algún país comunista o que se van a expropiar los bienes.

Chile tiene un gobierno democráticamente elegido, liderado Sebastián Piñera, y va a elegir a su sucesor a finales de este año, ¿cómo van a interactuar ambos poderes, el gobierno y la Convención?

La Convención tiene prohibido intervenir en las funciones de cualquier órgano del Estado. Ademas la Presidencia de la República tiene la obligación de abastecer de recursos a la Convención para su funcionamiento. Tiene que existir una correcta separación en donde la Convención haga su trabajo y el gobierno gobierne, pero este último va a estar en una situación bien precaria. Porque puede cambiar su configuración (hacia el futuro) a partir del trabajo de la Convención.

A los candidatos a la presidencia les va a tocar muy difícil porque se están quedando sin tema. Antes, las propuestas eran cambiemos la Constitución, los de centro izquierda, reformemos la Constitución, los de derecha. Hoy día uno ve las propuestas y no sabe si es que son candidatos a ser convenciones, a ser senadores o a ser diputados. El presidente que se elija va a tener una misión muy importante y una complejidad también muy importante, pues no va a saber en la practica qué va a poder hacer, y al mismo tiempo tiene que lidiar y conducir este proceso para que llegue a buen termino. Porque es una alternativa posible, aunque muy poco probable, que se rechace el proyecto de nueva Constitución cuando se someta a un plebiscito, pero si eso pasa, el malestar social en Chile va a ser tremendo. Entonces el presidente tiene que saber gestionar para que todo resulte de la mejor forma.

Juan Diego Quiceno Mesa

Periodista de la Universidad de Antioquia con estudios en escritura de guión de ficción y no ficción.

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