Cintillo de indicadores económicos Colombia

Pico y Placa Medellín

viernes

7 y 9 

7 y 9

Pico y Placa Medellín

jueves

3 y 6 

3 y 6

Pico y Placa Medellín

miercoles

0 y 2 

0 y 2

Pico y Placa Medellín

martes

1 y 4  

1 y 4

Pico y Placa Medellín

domingo

no

no

Pico y Placa Medellín

sabado

no

no

Pico y Placa Medellín

lunes

5 y 8  

5 y 8

Turismo en el barrio: macromural Constelaciones recibe un 50% más de visitantes

Constelaciones ya suma 670 visitantes en 2026, en un recorrido que combina arte, memoria y gastronomía para mostrar la transformación de la comuna de Manrique.

  • Lina Rojas personifica a la paisana Jacinta, uno de los personajes de Constelaciones que representa la historia de los campesinos que llegaron a las laderas de Medellín. FOTO Camilo Suárez
    Lina Rojas personifica a la paisana Jacinta, uno de los personajes de Constelaciones que representa la historia de los campesinos que llegaron a las laderas de Medellín. FOTO Camilo Suárez
hace 32 minutos
bookmark

En Medellín está uno de los murales artísticos más grandes de Colombia y no es en la famosa Comuna 13. Se refiere a una obra a cielo abierto que consta de 14.819 metros cuadrados de arte urbano: el macromural Constelaciones, un lienzo que se expande por las calles y paredes de los barrios Brisas del Jardín y San José de la Cima II, de Manrique. Lo cierto es que es mucho más que admirar 500 casas pintadas y 30 murales artísticos. Por esa razón lo que empezó como un pequeño proyecto hace tres años, hoy atrae a un 50% más de turistas curiosos que se quieren untar de barrio.

El proyecto nació hace cerca de tres años como una iniciativa de la Alcaldía, que intervino las viviendas y por medio de un conjunto de artistas creó los murales. Sin embargo, sus habitantes entendieron que el verdadero potencial no estaba solamente en los vistosos colores, sino en las historias que había detrás de cada vecino y cada calle.

Consulte: Turismo en Colombia crecería 8,5% y recibiría 6,6 millones de viajeros extranjeros este año

Hoy, Constelaciones recibe visitantes nacionales y extranjeros y cuenta con tres operadores turísticos que surgieron de la misma comunidad: Escarabajo Azul, Wima Travels e Historias de Mi Barrio. El crecimiento ha sido particularmente visible en Escarabajo Azul, que este año ya registra 670 visitantes, espera superar los 1.000, un repunte del 50% en el último año.

No obstante, la estimación en el global es más ambiciosa, ya que en conjunto, las tres operadoras podría alcanzar alrededor de 2.000 visitantes a final de año.

El crecimiento

Constelaciones no es solamente un macromural. Es un recorrido por dos barrios que durante décadas estuvieron marcados por dificultades sociales, violencia y estigmatización. La apuesta turística consiste precisamente en contar cómo esos territorios se han transformado y cómo sus habitantes participan actualmente de esa transformación.

Luz Dary Álvarez, fundadora de Escarabajo Azul, dice que cuando llegó el proyecto de la Alcaldía existía resistencia entre algunos habitantes de transformar sus casas. Durante aproximadamente un año se realizaron procesos de sensibilización con la comunidad y se solicitaron documentos como escrituras, prediales o compraventas para poder intervenir las fachadas. En Brisas del Jardín, incluso, algunos residentes no tenían esos documentos o temían entregarlos.

La primera vivienda que se ofreció para ser intervenida fue la de Jaime Alberto Ruiz, habitante del sector y esposo de Álvarez. “Le dije: ‘Pinte en mi casa. Eso sí, píntenmela toda para que la gente se antoje’, y ahí sí todos se animaron”, cuenta Ruiz.

Escarabajo Azul es una de la operadoras de turismo que ofrece recorridos y experiencias a los visitantes en Constelaciones. FOTO EL COLOMBIANO.
Escarabajo Azul es una de la operadoras de turismo que ofrece recorridos y experiencias a los visitantes en Constelaciones. FOTO EL COLOMBIANO.

La estrategia funcionó. Cuando los habitantes comenzaron a ver las fachadas terminadas, aumentó el interés por participar. Al final, la demanda de los propios vecinos superó los cupos disponibles.

Le puede gustar: ¿Está desbordado el turismo en la Comuna 13?

La respuesta está en la historia del territorio. Álvarez lleva décadas vinculada con el barrio y recuerda una época completamente diferente a la actual. La violencia hizo que incluso algunos habitantes tuvieran que marcharse.

“Un barrio de poco progreso, un barrio estigmatizado y olvidado por la violencia, un barrio donde los niños crecimos sin oportunidades”, recuerda.

Manrique fue durante años asociado con violencia, pobreza, fronteras invisibles y grupos delincuenciales. En las décadas de los ochenta y noventa, la llegada de población desplazada a las zonas altas de la ciudad coincidió con una falta de oportunidades educativas y laborales que profundizó las dificultades sociales.

Los habitantes que hoy reciben turistas conocen esa historia de primera mano. Pero la idea es contarla de otra manera. No se trata esconder el pasado, sino evitar que sea lo único que se conozca del territorio. La apuesta consiste en mostrar cómo una comunidad que fue estigmatizada está construyendo nuevas oportunidades alrededor del arte, el turismo, la cultura y el emprendimiento.

Las historias

Uno de los primeros murales que recibe a los visitantes es “Camino a casa”, una obra que representa la llegada del campesino a la ciudad.

La historia conecta con la propia formación de los barrios de las laderas de Medellín, donde llegaron personas provenientes del campo. Algunas lo hicieron buscando mejores oportunidades y otras fueron desplazadas de sus tierras por la violencia.

La figura de la paisana Jacinta representa esa historia y se convirtió en uno de los personajes que reciben a los visitantes. La tarea de personificar a Jacinta la cumple Lina Rojas, una guía local del barrio. Comenta que el personaje busca recordar una raíz común en la construcción de Medellín: la migración campesina.

“El campesino, el que llega a aprender a construir una vida diferente, a trabajar de otras maneras, a las mujeres a hacer trabajos domésticos, el hombre a hacer un obrero, a ser un carpintero”.

Pero las historias no terminan allí. Hay murales relacionados con el amor, la migración, la pujanza de las mujeres y la transformación del territorio.

¿Quiénes cuentan la historia?

Una de las voces que mejor representa la transformación de Brisas del Jardín es Janet Alzate, líder comunitaria y habitante del barrio desde hace 24 años. Llegó desplazada de Ituango; después de pasar por otros sectores de Medellín encontró en este lugar el sueño de construir una casa para sus tres hijos.

Cuando llegó, Brisas del Jardín era una invasión con apenas unas 50 viviendas. No había agua, alcantarillado ni energía y las calles eran de tierra. Con el tiempo, Alzate se convirtió en una de las mujeres que ayudaron a organizar la comunidad. “Vi la necesidad de este barrio de tener alguien que motivara la gente”, recuerda.

Su historia hoy también hace parte de los recorridos turísticos. Alzate acompaña ocasionalmente a los operadores y cuenta frente a su mural cómo pasó de llegar a un territorio sin servicios a ver turistas de Colombia y otros países caminando por las calles que ayudó a construir.

Su historia resume buena parte de lo que busca mostrar Constelaciones: no solo murales, sino personas y comunidades que han transformado su territorio.

Además, Alzate continúa trabajando por el barrio. Actualmente participa en un comedor comunitario que atiende a unos 50 niños de la zona alta, una iniciativa que funciona principalmente con aportes de las familias y donaciones.

Así es como su historia permite entender que detrás del atractivo turístico existe una comunidad que todavía enfrenta necesidades, pero que también encontró en el arte y el turismo una nueva manera de contar su transformación.

Un turismo para el barrio

El impacto económico todavía es pequeño, pero los operadores ya están articulando una red de negocios y personas que participan de las experiencias.

Álvarez relata que el modelo busca que el dinero generado por los turistas circule dentro del territorio. Los visitantes pueden comprar productos elaborados por artesanos, consumir en restaurantes locales, adquirir alimentos en tiendas del barrio o contratar presentaciones de artistas.

Uno de esos casos es Chocó con Amor, restaurante fundado por Telma Palacios y que nació después de la llegada de Constelaciones.

También nacieron grupos artísticos. Solo Escarabajo Azul trabaja con un grupo de entre 11 y 12 mujeres que realizan presentaciones de danza, además de parejas de tango y artistas emergentes de la comuna. La lógica es que el turismo no beneficie exclusivamente al operador que vende el recorrido, sino a todo el barrio.

La experiencia

La experiencia depende del operador, pero el elemento común es que el visitante no se limita a observar los murales.

Wima Travels, por ejemplo, conecta distintos emprendimientos locales y permite que los visitantes conozcan una galería de arte, restaurantes, cafés y miradores.

Óscar Mesa, artista de Constelaciones y fundador de la galería Constelarte, destaca precisamente el contacto directo con la comunidad.

Óscar Mesa, artista de Constelaciones y fundador de la galería Constelarte, destaca el contacto directo entre los visitantes y los habitantes del barrio. FOTO Camilo Suárez
Óscar Mesa, artista de Constelaciones y fundador de la galería Constelarte, destaca el contacto directo entre los visitantes y los habitantes del barrio. FOTO Camilo Suárez

“No somos ese lugar famoso, entonces no vienen demasiadas personas, pero también nos ha permitido conservar el tema histórico y que los visitantes tengan ese contacto con las personas locales”, comenta Mesa. Algo muy diferente a lo que sucede en comuna 13, donde el turismo masivo ya no centra en admirar las historias de los murales, sino en el consumo de mercancía.

La experiencia con Wima puede incluir talleres de arte y recorridos en inglés. En temporadas altas, Wima Travels estima que puede movilizar entre 400 y 500 personas al mes.

Historias de Mi Barrio tiene una propuesta muy enfocada en la interacción con los habitantes. Trinidad Caballero, guía turística de esta operadora, anota que el objetivo es generar un encuentro directo con la comunidad.

“Es escuchar la historia de Janet Alzate. Es escuchar la historia de Javier, una persona que antiguamente perteneció a las bandas. Es escuchar la historia de emprendimiento de Telma Palacios”, señala.

Por eso, el recorrido también incorpora juegos tradicionales, actividades de ensoñación y ejercicios relacionados con el concepto de la casa, una referencia importante para las familias que llegaron a las laderas buscando un lugar donde construir sus vidas.

Lo que hace falta

También piden mejorar la señalización para facilitar los recorridos de quienes llegan sin guía. Es necesario fortalecer la educación de la comunidad y garantizar que los visitantes respeten el territorio.

Historias de Mi Barrio reclama espacios comunitarios para la población de las zonas altas, donde existen sectores vulnerables y ubicados en zonas de alto riesgo.

No todas las personas pueden desplazarse hasta la UVA La Armonía para acceder a capacitaciones y actividades. Por eso plantea la necesidad de contar con espacios de formación y recreación más cerca de esas comunidades.

Entérese: Turismo en Medellín movió $9 billones durante 2025, la mitad de una reforma tributaria

Nuestros portales

Club intelecto

Club intelecto

Para seguir leyendo

Las más leídas

Te recomendamos