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Alrededor de 50 niños y niñas del Centro Educativo Rural La Chorrera, en Barbosa, Antioquia, hoy cuentan con una nueva sala de informática gracias a los Héroes Mazda, quienes participaron en Mazda Signature Ride y convirtieron cada pedaleada en una oportunidad para cerrar brechas educativas.

  • Foto: Cortesía.
    Foto: Cortesía.
  • Entrega de la sala de informática. Foto: Cortesía.
    Entrega de la sala de informática. Foto: Cortesía.
hace 9 minutos
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Los niños estaban listos desde temprano. Prepararon trovas, bailes y poemas para recibir a la comitiva de Mazda, encabezada por su presidente, Ángela López. No era solo un acto cultural, sino una forma de agradecer algo cuyo alcance todavía no terminaban de imaginar. Al fondo del aula, detrás de una cinta, estaban alineados los 20 computadores que serán una herramienta para su proceso de aprendizaje.

A una hora y quince minutos de Medellín, la vereda La Chorrera, en Barbosa, es hoy un lugar tranquilo. Cuesta imaginar que hace poco más de dos décadas fue escenario de uno de los conflictos armados más intensos en Antioquia. Más de 147 familias fueron desplazadas, pero poco a poco la comunidad regresó de manera paulatina. Hoy en ese mismo lugar, los niños transforman su historia y futuro gracias a nueva una sala de cómputo que proyecta el futuro de una nueva generación.

Una parada que se volvió compromiso

Todo comenzó con una rodada de Héroes Mazda durante el Mazda Signature Ride; un recorrido que reunió a clientes y apasionados por el ciclismo en la región. Por el contexto del municipio de Barbosa se buscó una comunidad que no tuviera acceso a herramientas tecnológicas, y junto a la Alcaldía se estudió la vereda La Chorrera.

A partir de ese momento, la iniciativa se articuló con la comunidad hasta convertirse en una sala de informática completamente dotada. La apuesta, explica Ángela López, presidente de Mazda de Colombia, era no limitarse a recorrer el territorio sin dejar huella. “Demostramos que a través del deporte, si todos hacemos un ejercicio con propósito, podemos aportar a las comunidades por donde pasamos”.

Entrega de la sala de informática. Foto: Cortesía.
Entrega de la sala de informática. Foto: Cortesía.

Esta idea tiene que ver con la forma en la que Mazda entiende el desarrollo y la generación de oportunidades. “Es una representación clara de nuestro propósito de iluminar la vida de las personas a través de acciones de auténtico interés por mejorar la calidad de vida de las comunidades, sobre todo de nuestros niños”, afirma. Y en ese camino, insiste Ángela López, el trabajo conjunto fue clave. “Cuando todos los actores de una región se ponen de acuerdo, logramos grandes cambios. Invitamos a la comunidad, a la Alcaldía, a nuestros clientes, y aquí está el resultado”.

Aprender y no quedarse atrás

La llegada de los computadores no solo cambia el aula. También redefine el punto de partida de estos niños cuando tengan que salir de la vereda. “Esto se traduce en oportunidades y conexión con el mundo para nuestros niños rurales”, dice Juan David Rojas, alcalde de Barbosa, al hablar de una herramienta que marca la diferencia en su paso al bachillerato.

Esa idea se aterriza en la escuela, donde estudian 43 niños y hay dos docentes para todos los grados. Óscar Hernando Flórez, uno de los profesores, recuerda cómo era enseñar antes. “De ocho computadores que teníamos, servían dos. Los más pequeñitos tecleaban, pero los grandes no se motivaban”, cuenta. La tecnología estaba, pero no alcanzaba.

Ahora, el cambio impactará las tareas cotidianas. “Es una oportunidad y una motivación, no solo para los niños, también para nosotros, para buscar otras herramientas”, dice. Habla de clases distintas, de explorar, de entender mejor lo que antes solo se explicaba en el tablero. “Esto genera oportunidad, globalización, motivación, felicidad”.

Además, este hecho no solo transforma la escuela, sino a toda la comunidad, que ve en este hecho un sentido más profundo. Luz Edilma Yepes, presidenta de la Junta de Acción Comunal, lo conecta con una historia que viene de atrás. “Se cumple un sueño de muchos años. Que los niños pudieran tener una sala de sistemas para ellos, para aprender, para que cuando salgan de acá no los miren por encima del hombro”, dice. Durante años, recuerda que a los estudiantes de La Chorrera los señalaban cuando llegaban al casco urbano, tanto por su origen rural como por no saber manejar un computador.

“En este momento ya cambió la historia. Ya los van a mirar igual que a los otros”, agrega. Su lectura no se limita al presente. La vereda vivió el desplazamiento, la pérdida y el regreso de sus habitantes, y por eso cada avance tiene otro peso.

Asimismo, Ángela López, presidente de Mazda de Colombia, reconoce este proceso como un esfuerzo colectivo, no solo de Mazda, sino de todas las personas que participaron en Mazda Signature Ride, “gracias a la participación se hizo realidad este lindo compromiso con el propósito de iluminar la vida de las personas a través de acciones con la intención de ayudar y de apoyar a todos como comunidad”.

*Contenido en colaboración con Mazda.