Este nuevo Congreso prometía ser diferente, el de la Unidad Nacional, cuyo fin primordial sería sacar adelante los grandes proyectos de ley en bien de todos los ciudadanos, sin importar de quien fuera la iniciativa. Pero todo parece indicar que no será así, ya que una de las propuestas económicas más importantes del Ejecutivo, la Ley de Regalías, tuvo su primer tropiezo al no contar con el quórum necesario para su aprobación en la plenaria del Senado. Es una vergüenza que cerca de sesenta parlamentarios continúen con los viejos vicios del ausentismo y con la desfachatez de no asistir a los debates para no tener que comprometerse con su voto. Esta actitud hace imposible el sano y conveniente debate sobre este crucial tema, el de la equidad en la distribución de las regalías para todas las regiones del país. Esperamos que los parlamentarios recapaciten y se olviden de las antiguas mañas, y el próximo martes sí comparezcan a cumplir con sus deberes constitucionales.
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