A dos años de aprobada la Ley Antitabaco, los ciudadanos del área metropolitana ven con buenos ojos el destierro del cigarrillo de la cotidianidad. Así lo demuestra la encuesta que realizó EL COLOMBIANO sobre la ley 1335 que este 21 de julio cumplió el último plazo para la aplicación plena de sus alcances.
El 68,8 por ciento de los encuestados está de acuerdo con las normas que aprobó el Congreso en 2009. Espacios libres de humo, la prohibición para patrocinar eventos deportivos o culturales y las fuertes imágenes contra el tabaquismo que empezaron a ser distribuidas en los mismos paquetes de cigarrillo son algunas de las medidas que fueron reforzadas el mes pasado con la restricción de la publicidad en medios masivos y prohibición de la venta al menudeo.
¿Se están cumpliendo las normas? El 73,9 por ciento de los encuestados opina que no. Sobre la real aplicación de la ley y la ampliación de las normas antitabaco que impulsa el convenio internacional Marco, habló Guillermo Martínez, experto en la materia de la Liga Colombiana contra el Cáncer.
¿Qué cambió desde este 21 julio?
" Desde hace dos años estaba prohibida la publicidad del tabaco en medios radiales y televisivos antes de las diez de la noche. A partir de este momento queda prohibida totalmente. Y el otro punto que nunca se había podido ganar era la venta de cigarrillos al menudeo".
¿Usted cree que con esta ley se acabará realmente la venta al menudeo?
"Al principio genera un poco de resistencia pero confiamos en que a largo plazo se convierta en una realidad".
Se dice que la prohibición para vender cigarrillos individuales llevará a un aumento del consumo pues algunos fumadores empezarán a comprar el paquete completo...
"En la clase media alta eso es así pero no en la clase menos favorecida. Cuando la gente pobre tiene que invertir el valor de una libra de arroz en un paquete de cigarrillos, se abstienen de fumar para consumir productos de la canasta familiar. Eso es lo que se busca, que la gente de escasos recursos económicos no tengan acceso al tabaco, sobre todo la gente joven".
Philip Morris ya demandó a Uruguay por sus leyes antitabaco. ¿Cree que es posible que las tabacaleras demanden al Estado colombiano?
"Nuestro interés no es acabar con la industria tabacalera, sino crear conciencia en la población para que no consuman un producto que es altamente adictivo y mata a la mitad de los consumidores. No se está prohibiendo que se vendan cigarrillos. Lo que se está combatiendo es la publicidad, que es una manera de inducir a los jóvenes a fumar. Los países en los que está prohibida la publicidad, como Nueva Zelanda y Francia, que fueron de los primeros en expedir leyes antitabaco, el consumo cayó en un 25 por ciento. Hay una relación directa entre publicidad y consumo. Al reducir la publicidad, los jóvenes son menos propensos a consumir tabaco".
Otro pleito de Philip Morris es el que anunció contra Australia, donde hay un proyecto estatal para vender las cajetillas sin marcas y con imágenes de advertencia mucho más grandes. ¿Qué opina del asunto?
El Convenio Marco dice que hay un techo mínimo. Colombia se acogió al 30 por ciento, que es lo mínimo que debía cubrir en la cajetilla. De ahí en adelante, tenemos que dar una batalla grande para que demos el segundo paso y aumentemos las imágenes al 50 por ciento, después al 80 y por último al 100. Era un saludo a la bandera ese aviso de 5 milímetros que decía: "El tabaco es nocivo para la salud". La cajetilla de cigarrillos también es una manera de hacer publicidad. Este tipo de mensajes lo que hace es entregar un antimensaje".
¿Ya hay mejoras en los indicadores que miden la salud pública?
" Hay investigaciones en Uruguay y Antioquia que apuntan a que cuando se aumentan los espacios libres de humo, los ingresos a los hospitales por infarto al miocardio se reducen entre un 15 y 25 por ciento. Se reducen entre un 15 y 20 por ciento los episodios de asma de los niños y de infecciones respiratorias agudas".
¿Qué tan lejos quieren llevar el convenio Marco?
"Desde la Liga Colombiana contra el Cáncer quisiéramos que nuestros jóvenes no tengan acceso al cigarrillo antes de los 15 años. Primero, no tienen maduro su cerebro. Segundo, la nicotina es la droga más adictiva después de la heroína. Tercero, la industria tabacalera le pone ingredientes para volverlo más adictivo. La labor que tenemos que hacer como sociedad es generar una muy buena educación en los jóvenes, pero también otro conjunto de medidas como el aumento de precios, impuestos. Éstas son medidas integrales que el gobierno tiene que implementar".
¿El próximo paso es entonces el aumento de los precios?
"Esa es una medida que el gobierno colombiano debe cumplir, porque está dentro del Convenio Marco. Una manera de evitar que la gente acceda al consumo de cigarrillo es que le suban el precio y los impuestos al tabaco. El cigarrillo más barato de América Latina se vende en Paraguay y Colombia. Este fragmento aún no lo hemos podido ganar. Por el contrario, ha sido un año en el que el precio del tabaco, en vez de aumentar, bajó de precio. Además, hay una razón de orden fiscal: es más lo que gasta el país en atender la enfermedad causada por el consumo que lo que ingresa por impuestos al tabaco. También el país está en la obligación de implementar un sistema de vigilancia y control para el cumplimiento de la norma".
Finalmente, el gobierno está proponiendo prohibir hasta el consumo en aceras. ¿Esto no es ya algo desproporcionado?
No se puede tomar al pie de la letra. Eso tiene una connotación pedagógica mucho más grande. Lo que se busca con estas medidas, así parezca un poco fanática y descabellada, es desnormalizar el consumo. Es una medida más de carácter pedagógico con el fin de llamarle la atención al fumador para que trate de fumar en un espacio en el que no afecte a los demás. Y sobre todo, que no se convierta en modelo para los niños".
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