Después de escuchar la exposición detallada de importantes estudios técnicos elaborados cuidadosamente por la Facultad de Ingeniería Eléctrica de la Universidad Pontificia Bolivariana, por la Sociedad Antioqueña de Ingenieros, SAI, por la Universidad de Medellín y además por opiniones de expertos ingenieros sobre el medio más indicado que debería impulsar el sistema metroplús del Valle de Aburrá, el Concejo de Medellín se quedó callado porque está comprometido con la opinión del Alcalde. Se comportó como una entidad abúlica para participar activamente en estos temas fundamentales para la ciudad.
Si el señor Alcalde impone su voluntad de metroplús impulsado por gas en vez de electricidad, cuando pasen los años nadie olvidará el daño que se causó a la salud de todos los habitantes de Medellín y será demorado y costoso reparar la equivocación.
El gerente de las Empresas Públicas, con conocimientos técnicos para apoyar la ciudad en su lucha contra el daño del medio ambiente causado por los motores a gas, prefirió no opinar y apoyar a su jefe el Alcalde, quien ya había tomado su decisión de aceptar el gas en vez de la electricidad. Además, así las Empresas Públicas se ahorrarían el costo de las redes eléctricas (catenaria) que requiere el metroplús eléctrico y que por disposición de la Creg deben ser construidas por las entidades que venden la energía eléctrica que producen y por lo cual, con los años, las Empresas Públicas obtendrían ganancias muy jugosas, además de contribuir a mejorar el medio ambiente, lo que tanto necesita este Valle de Aburrá estrecho y congestionado por toda clase de gases nocivos que deberán respirar obligatoriamente todos sus habitantes, incluidos, claro está, el señor Alcalde, el gerente de Empresas Públicas, el gerente de metroplús y sus familias. Dios los proteja y nos proteja a todos de las decisiones técnicas de estos tres personajes que no analizan los problemas a cabalidad y perjudican a su ciudad y a sus habitantes y también a los habitantes de las ciudades vecinas que serán socias del sistema de transporte público que les van a imponer equivocadamente con gas, con lo cual tampoco están de acuerdo ni sus habitantes ni sus alcaldes.
Mientras tanto, seguimos disfrutando confiadamente del maravilloso metro de Medellín, silencioso, sin contaminación, sin cruces peligrosos, empresa dirigida admirablemente por un gerente ingeniero conocedor de las bondades de este sistema eléctrico que generó un nuevo tipo de cultura, acortó considerablemente los tiempos de viaje para los usuarios, nos volvió orgullosos de tener metro y no transmilenio, ni metroplús, y convenció a Bogotá de que estaban equivocados en sus medios de transporte público y sólo diez años después decidieron rectificar y pensar en el metro que sólo tendrán en cinco años, claro, pero sin ministros ni personajes de oscuras intenciones que aportaron toda clase de estorbos a la construcción de nuestro metro, pero que a pesar de ellos, lo tenemos sirviendo y lo estamos extendiendo a Sabaneta y luego Copacabana para compartir los beneficios de este moderno incontaminante sistema popular de transporte a todos los municipios del área metropolitana.
Señor Alcalde, mire a su familia y a sus gobernados y analice si vale la pena cambiar su decisión, sin orgullo y con nobleza. Medellín le agradecerá.
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