De bajo perfil, pero con sello de ganador se nota a Juan Carlos Ángel, el mismo preparador físico que fue campeón de la Copa Santander Libertadores con Once Caldas en 2004 al lado del entrenador Luis Fernando Montoya.
"Entrevisten a los muchachos que son los artistas, yo prefiero no aparecer y no dejar nada para que después el equipo responda en la cancha".
Sin embargo, los mismos jugadores reconocen que una de las tantas causas del buen rendimiento del conjunto verdolaga es la adecuada preparación.
"Y en eso sí tienen razón", responde y muy serio Juan Carlos. Y lo dice porque él cree que "la respuesta física ha sido tan maravillosa que venimos soportando sin problemas el trajín de los últimos partidos".
Para este caldense, que también ganó el rentado con el elenco albo en 2003 y en 2002 fue subcampeón con el club verde, las dolencias de varios jugadores no pasaron a mayores por el trabajo previo.
No duda en decir que "tenemos un grupo con fondo y eso nos ha permitido llegar con un rendimiento alto y un desgaste normal a la última instancia del campeonato, lo que nos hace pensar que no tendremos inconvenientes en el doble enfrentamiento de la final ante Equidad".
La altura de Bogotá poco le preocupa a Ángel, porque gracias a los 2.150 metros de Guarne sus jugadores tienen la reserva de oxígeno necesaria para responder en los 2.600 de la capital colombiana, donde el elenco asegurador es fuerte pero ha perdido dos veces con los paisas.
Juan Carlos enfatiza en que "si hay algo que me tiene satisfecho es la fácil recuperación del grupo; esta situación me tiene pensando en darle un día de descanso, el lunes, para que los futbolistas compartan con sus familias".
Con anticipación y para ganar tiempo en la adecuación del plantel, definió que el regreso de la capital será el domingo en la noche apenas pase el compromiso en Techo.
Si bien llegarán a eso de las 12:00 de la noche, tendrán tiempo con su gente para "arrancar con moral, capacidad física y seriedad la preparación del juego de vuelta en el Atanasio Girardot".
No dejar de lado ningún detalle, tratar a sus pupilos como hijos, sin "dejar de exigirles profesionalismo" y pensar en las necesidades individuales le ha servido a Juan Carlos Ángel para convertirse en un preparador físico exitoso que sólo requiere de alcanzar una estrella con Nacional para ser merecidamente profeta en su tierra.
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