Datos de un estudio del Centro para las Ciencias de la Mente de la Universidad de Oxford: se comparó la percepción del dolor entre voluntarios católicos y ateos mientras observaban una pintura no religiosa y un cuadro de la Virgen María.
Ante este último los creyentes toleraban mejor una serie de descargas eléctricas.
También aumentaban la circulación sanguínea en la corteza prefrontal del cerebro, relacionada con la modulación del dolor. Según Miguel Farías, sicólogo de esa universidad: "La oración acaso ayudó a atenuar el dolor, pues algunos oraron al ver la pintura.
Otros pensaban en experiencias religiosas pasadas o en el papel de María en los evangelios".
El artículo publicado en la revista Pain dice que la fe ayuda a reinterpretar el sentido del dolor y a separarse de él.
"Creo que las creencias religiosas tienen un efecto positivo ante el dolor", dijo Farías.
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