Los colombianos nos negamos a conocer y a respetar la Constitución. En vez de corregir lo anterior, preferimos el camino difícil: elegimos senadores creativos, que inventen leyes para todo. Entre miles, tenemos leyes para gobernar a salvajes civilizados, leyes para determinar el propietario de las abejas que abandonan su colmena, leyes que prohíben la mendicidad y leyes para darle el "día libre" a quien vote.
Se estima que contamos con más de 20 mil leyes que ni los abogados conocen, ni los colombianos utilizamos. Es tal el basurero legislativo que Santos le propuso al Senado dedicarse seis meses no a legislar, para ocuparse de eliminar las leyes innecesarias.
Contrario a los deseos del Presidente, en estos días, los senadores, como buenos senadores, se inventaron otra ley que tampoco servirá para nada: el Marco legal para la paz.
Para "empujar" en el Congreso la aprobación de esta ley se encargó al senador Roy Barreras , único capaz, en hacernos creer que con esta ley podremos "cambiar balas por palabras".
Cuando Santos desde Costa Rica declaró: "esa reforma de por sí no significa nada", entendí que tiene toda la razón, y que en ocasiones, aunque me sorprenda, podemos estar de acuerdo.
El Marco legal para la paz es la llave del Presidente para pasar del conflicto interno a la paz y las siguientes, son las razones por las que la ley, es inaplicable:
Los cabecillas de los grupos terroristas, al leer el artículo primero, nunca se someterán a esta ley, pues en él, les avisan que se les aplicará todo el rigor de la ley por los crímenes de lesa humanidad que cometieron.
Los terroristas saben que la Corte Penal Internacional los judicializará por los mismos delitos sobre los que el Congreso se autootorgó facultades para suspenderles las penas.
Un solo secuestrado desaparecido podría ser la piedra en el zapato de esta ley, pues el Congreso supeditó la suscripción de cualquier acuerdo de paz, a la liberación previa de los secuestrados en poder del grupo ilegal.
El artículo segundo de la ley es innecesario, pues le otorga al Congreso las facultades que ya tenía: "Proferir leyes". El artículo tercero, que evita la participación en política de cabecillas, se vuelve inútil con la posibilidad de un indulto presidencial, contemplado en la misma ley. En el artículo cuarto se destina para inversión el dinero que sobraría de la guerra. ¿Sin debilitar a los grupos ilegales veremos esa plática?
Los grupos terroristas ahora están recobrando su fuerza, lo cual hace poco probable que se sometan a un proceso de paz, pero de hacerlo, será para fortalecerse y con seguridad, pedirán una ley diferente. ¿Estamos ensillando sin traer las bestias?, ¿para qué entonces este Marco legal para la paz?.
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