x

Pico y Placa Medellín

viernes

3 y 4 

3 y 4

Pico y Placa Medellín

jueves

0 y 2 

0 y 2

Pico y Placa Medellín

miercoles

1 y 8 

1 y 8

Pico y Placa Medellín

martes

5 y 7  

5 y 7

Pico y Placa Medellín

domingo

no

no

Pico y Placa Medellín

sabado

no

no

Pico y Placa Medellín

lunes

6 y 9  

6 y 9

La poesía en tiempo de sangre

  • Ana Cristina Restrepo Jiménez | Ana Cristina Restrepo Jiménez
    Ana Cristina Restrepo Jiménez | Ana Cristina Restrepo Jiménez
31 de mayo de 2011
bookmark

¿Por qué Igor Stravinski consagra la primavera en París, mientras sus compatriotas mueren de hambre en Rusia?

¿Cómo es que Orson Welles sale con un "Citizen Kane" cuando Europa se desangra en medio de la Segunda Guerra Mundial?

¿Para qué Miguel Hernández insiste en escribir poemas desde la cárcel, como atravesado por la luz Divina y no por las balas del franquismo?

Acabo de leer las memorias de Juan Goytisolo sobre el Carnicero de Los Balcanes, y su sevicia en Srebrenica. Ya escuché la radio nacional, digerí las columnas de Semana , la prensa local y algo de la anglosajona.

Y lo más doloroso: salí a deambular por el Centro para descubrir (una vez más) cómo la tinta del periódico se agota ante la cruda realidad.

No obstante, todavía grito con un buen gol. Me estremezco con la belleza de las estaciones abandonadas del Ferrocarril, o con los minúsculos trazos de José Antonio Suárez. Es más, mañana, en el Teatro Metropolitano, buscaré una verdadera tragedia, una de mentiras: Medea. Tal vez sea la de Eurípides... o, mejor, la recreada por Danza Concierto y el Taller de Composición de Eafit, pero ese es mi punto: todos interpretamos lo trágico de un modo único.

Por medio de la ficción y la reflexión nos atrevemos a pensar que somos algo más que la especie sucia e inmisericorde de los titulares noticiosos. Cuando un país grita, parece absurdo aferrarse a un pincel, un lápiz, un libro, un poema o una canción. O buscar sosiego bajo la sombra de un árbol.

Con cierta frecuencia, recibo cartas recriminatorias (léase groseras) deseándome que me parta un rayo, porque no me ahogo en las aguas turbias de Saludcoop ni entre las olas de barbarie de los milicianos de todos los bandos y de la corrupta clase política de este país.

No sólo de paras, guerrillos y bandidos encorbatados vive el hombre. Arrancarles por unos minutos el protagonismo y desviar la reflexión hacia otros temas no significa ser indiferente: es conservar la esperanza de que si bien somos víctimas de la tragedia, también podemos ser artífices de pequeños (o inmensos) paraísos. Efímeros; duraderos, qué más da.

Por eso la historia del arte es, también, un relato de dolor. En los lienzos, partituras, piedras talladas, y cuadernos de poetas y dramaturgos, corre la misma sangre que en el entramado venoso de un cuerpo humano. W.H. Auden (Musée des Beaux Arts), escribió: "Sobre el dolor jamás se equivocaban/los Antiguos Maestros: comprendían muy bien/su expresión en el hombre; cómo ocurre/mientras algún tercero está comiendo, o abriendo una ventana/o simplemente caminando por ahí...".

El acto creativo es una forma natural de catarsis. Y de resistencia. Si permitimos que domine el destructor que nos habita, si aplacamos la poca o mucha bondad que nos queda, habremos perdido la dimensión más sublime de ser humanos.

Con respeto por sus apreciaciones, les respondo a algunos de mis lectores, que, con la fidelidad que sólo el odio conoce, siguen en guardia: un día, con un amigo, observaba un cartel de cine. Era el primer plano de una chica Almodóvar. Él me susurró: "Esa cara tiene una geografía desértica: sus mejillas son como cúmulos de arena dorada; sus ojos brillantes, alucinaciones; y su boca, un oasis... ¡¿Por qué en medio de ese paisaje -refunfuñó- se levanta un monte escarpado con dos enormes precipicios?!".

Tras un largo suspiro, le respondí: "Querido, ella necesita respirar".

¿Buscando trabajo?
Crea y registra tu hoja de vida.

Te puede interesar

Las más leídas

Te recomendamos

Utilidad para la vida

Regístrate al newsletter

PROCESANDO TU SOLICITUD