El lector Rafael Antonio Álvarez me escribió hace unos días lo siguiente: "...he visto últimamente que los periódicos mezclan información y opinión. Esto también lo veo en radio y noticieros de televisión y por esta razón le pregunto si está bien que los periodistas manejen las noticias de este modo. He leído que existe una división y que una cosa es la noticia y otra el comentario. ¿Usted qué me puede aclarar?...".
Para los periodistas es de rutina profesional hablar de géneros informativos y de opinión. No obstante, con frecuencia se confunden los límites que se deben guardar para conservar su identidad y funcionalidad.
En términos generales se pude decir que el periodismo tiene varios niveles. En el primero están las informaciones con la noticia y el reportaje, como géneros principales. En este estadio o fase de la información se dan a conocer los hechos más o menos desnudos. Es lo que hacen por excelencia la radio y la televisión. Los contenidos responden a las clásicas preguntas quién, qué, cuándo, dónde, por qué y cómo.
En el segundo nivel se contextualizan, explican e interpretan los hechos. El género periodístico privilegiado es el análisis.
Y en el tercer nivel los lectores acceden a la opinión, ya sea al editorial, posición que el periódico tiene sobre los hechos, o a la de los columnistas que expresan sus pensamientos en las páginas de opinión.
Algunos autores ven a lo largo de la historia del periodismo tres etapas con énfasis ideológico, informativo y de interpretación. La primera explica el periodismo partidista y doctrinario que informaba de acuerdo a su credo filosófico o político. En la segunda etapa se establecieron los linderos de la información y la opinión. Y en la tercera, se le concedió relieve a la interpretación y explicación de los hechos.
El periodismo de calidad respeta estos límites y no mezcla la información con la opinión. Es más, hoy se considera que la prensa tiene su punto más fuerte en sus contenidos de análisis y de opinión. La batalla por dar a conocer la noticia la está ganando la radio, la televisión y los medios digitales.
Los medios impresos tienen en la interpretación informativa su presente y su futuro. La sucesión de informaciones puede llevar a la desinformación. Este escenario de ráfagas informativas impide entender y comprender la realidad.
El periodista se apoya en el análisis para explicar, contextualizar y prever los efectos de los hechos. No se queda en ellos, aunque sean presentados con espectacularidad, porque al fin y al cabo son meros elementos de la realidad desnuda y escueta.
El Libro de Estilo del periódico español El Mundo dice. "Un análisis no es ni una columna en la que su autor expresa su opinión ni un editorial en el que la expresa el propio periódico. Hay intencionalidad, sin duda, en la selección de datos y en su presentación. Pero el análisis debe tan sólo permitir al lector comprender los antecedentes, el sentido y la perspectiva de la noticia".
Así, hay límites entre información, interpretación y opinión. El periódico informa sobre lo que pasa, analiza por qué pasa lo que pasa y fija en el editorial su parecer sobre los hechos narrados e interpretados.
*Defensor del lector de EL COLOMBIANO
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