En la tradición colombiana y de otros países, siempre que va a iniciarse un nuevo gobierno se desata la especulación acerca de quienes podrían o deberían ser los miembros del gabinete ministerial. Y cuando se trata de una reelección presidencial, en teoría esto debería ser menos relevante, pues se esperaría que buena parte del equipo de gobierno que contribuyó a la reelección debería mantenerse. Sin embargo, en el caso colombiano, si bien hubo una reelección presidencial, hubo recambios importantes, no solo en la propia fórmula "presidente-vicepresidente", sino en la coalición política que lo reeligió y en las prioridades que en consecuencia debería tener el nuevo gobierno. En realidad se reeligió al Presidente y su política de búsqueda de solución negociada con la guerrilla para terminar el conflicto interno armado y avanzar en la construcción de paz en un escenario de postacuerdos, pero muchas de las fuerzas políticas y sociales que lo apoyaron se modificaron.
Ahora bien, en un régimen presidencial como el nuestro, a diferencia de uno parlamentario, el nombramiento del equipo ministerial es una potestad exclusiva y excluyente del Presidente de la República y ellos son responsables solamente ante el Presidente -se dice de manera coloquial que los ministros son una especie de "fusibles" que se pueden quemar políticamente para proteger al Presidente-, a diferencia de los regímenes parlamentarios donde los ministros tienden a ser todos parlamentarios y representan claramente las fuerzas políticas o el partido político en el gobierno y cada uno de ellos es individualmente responsable políticamente ante el Parlamento -sobra recordar que el Parlamento no es una institución exactamente igual al Congreso, son instituciones con funciones similares en algunos casos y distintas en otros, porque corresponden a regímenes políticos diferentes-.Dicho lo anterior, es necesario señalar que como las prioridades políticas del Gobierno en este caso se modifican, es seguramente esperable una renovación ministerial de alto calado.
Las fuerzas políticas que apoyaron la primera elección no lo hicieron de igual manera para esta segunda; pero además la política pública que contribuyó fundamentalmente a la elección del Presidente en segunda vuelta, la búsqueda de la terminación concertada del conflicto interno armado y especialmente concluir bien las conversaciones con las Farc e iniciar y terminarlas con el ELN, requiere ministros claramente comprometidos y defensores en su sector de las mismas, sino tendríamos oposiciones políticas en el interior del propio Gobierno.
Adicionalmente hay ministros que no parecen haber cumplido a cabalidad sus tareas, o aunque lo hayan hecho han tenido un proceso de desgaste político que es normal en el ejercicio del gobierno y por lo tanto es recomendable su relevo. Hasta el momento el Presidente ratificó a dos de sus actuales ministros, el de Hacienda y la Canciller, lo que no significa que lo vaya a hacer por todo el periodo del gobierno; pareciera que el ministro de las Telecomunicaciones está en la misma dirección. Pero igualmente se dice que habrá relevos en las carteras del Interior, Educación, Defensa, Agricultura, Medio Ambiente, Trabajo -por renuncia de su titular después de una positiva gestión-, Cultura, Comercio Exterior. Se especula con ciertas bases en que al Interior iría el exsenador liberal Juan Fernando Cristo, a Educación la doctora Gina Parody, en Defensa se ha hablado de Néstor Humberto Martínez, a Agricultura, Aurelio Iragorri, a Medio Ambiente el exsenador John Sudarsky -sería la cuota de los verdes que apoyaron la reelección-, a Trabajo el exdirigente sindical y exalcalde Lucho Garzón -quien en la campaña presidencial de Santos dirigió el área de paz y reconciliación-, en Cultura sería alguien del Progresismo, en Comercio Exterior una destacada profesional de la Costa Atlántica.
Hay otros ministerios como Salud, Transporte y Justicia donde se escuchan voces encontradas, algunos consideran que deberían cambiarse los titulares, otros piensan que sería deseable su continuidad.
Finalmente es el Presidente de la República quien tiene la decisión soberana sobre este tema, pero él no debería desconocer la nueva realidad política del país.
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