Renovado, así luce hoy el Museo El Castillo, con una inversión de 1.600 millones de pesos se le dio más preponderancia al verde natural.
Ahora hay jardines temáticos y fuentes, es un espacio tranquilo y visualmente más agradable. En total, se intervinieron 15 mil metros cuadrados.
"Acá se vibra con la cultura y la naturaleza, así es y seguirá siendo, es un lugar hermoso y único en la ciudad", dice su directora, Marta Ligia Jaramillo.
Allí se respira arte y tranquilidad. Un parque al que están todos invitados, ya que es un punto de encuentro para la familia y los amigos, pues son espacios para disfrutar sin costo.
Además para los extranjeros, ya que venir a Medellín y no conocer este majestuoso lugar, es como no haber visitado la ciudad.
Un cambio innovador
"Hace un año aproximadamente comenzó su transformación, un propósito que teníamos mucho tiempo atrás y gracias a un convenio con la administración del alcalde de Medellín, Alonso Salazar Jaramillo, hoy es una realidad", dice su directora.
La Alcaldía invirtió 1.000 millones de pesos. Los 600 restantes fueron un aporte de un sinnúmero de instituciones y personas que se sienten comprometidas con la cultura y el arte en esta ciudad.
La renovación paisajística corrió por cuenta de Martha Cecilia Cardona, experta en el tema, quien desarrolló y diseñó los jardines temáticos.
De tal manera que ahora se podrá recorrer no solamente el Jardín Francés, sino también el Japonés, el Contemporáneo, el de las Azaleas y el Tropical, entre otros. Además, está en construcción el Gourmet.
"El Jardín Francés que antiguamente configuraba el parque principal del Museo, hoy por hoy luce como corresponde a los castillos europeos, gracias a su magnífica ornamentación floral y a las fuentes de bronce realizadas por el escultor Humberto Tamayo Jaramillo", dice Martha Ligia.
También se destacan los senderos adoquinados en piedra royal beta bronce, que permitirán el recorrido de los visitantes en medio del aroma de las flores, el sonido de los pájaros y el fluir del agua.
"La idea es que el lugar sea el testimonio de los jardines que en 1950 tuvo el Castillo. Además, permitir que la gente pueda venir a recorrerlos, a leer y a disfrutar el paisaje. Lo esencial es que el parque se convierta en un punto de inclusión social", dice su directora.
Con su transformación se buscó que fuera un parque sonoro, para caminar por él y sentir la música según la época en la que se visita.
También cuenta con iluminación decorativa para resaltar los aspectos más bonitos del lugar, por ejemplo, los árboles y las palmeras, que son una novedad.
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